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Hombre en Italia intenta evitar la vacuna contra el COVID-19 con un brazo de silicona

Una enfermera descubrió que el ciudadano escondía algo.

Algunos defienden que la vacuna contra el coronavirus COVID-19 debe ser obligatoria para todos. Otros sienten que tienen la libertad para decidir si inocularse o no. Y hay otros que definitivamente no se quieren vacunar, pero que desean beneficios como los carnets de vacunación que otorgan pases de movilidad.

Un italiano de 50 años fue sorprendido tratando de obtener un certificado de vacuna contra el coronavirus sin realmente recibir la vacuna, usando un brazo falso en lugar del suyo. Lo curioso es que este brazo era de silicona, según el informe del sitio web de Oddity Central.

Medios de comunicación en Italia informaron sobre el extraño caso de un ciudadano que visitó un centro de vacunación en Biella, Piamonte, en el noroeste del país, el jueves 2 de diciembre por la noche, alegando que quería recibir una dosis de la vacuna de COVID-19.

Su plan marchó al pie de la letra hasta que la enfermera le pidió al hombre de 50 años, cuyo nombre no se hizo público por motivos de privacidad, que le levantara la manga de su camiseta. Solo reveló parcialmente la parte superior de su brazo, lo que la enfermera pensó que era un poco extraño.

¿Cómo lo descubrieron?

La enfermera estaba segura de que algo andaba mal con el hombre cuando le tocó la piel. Al darse cuenta de que lo que sintió mientras se preparaba para administrar la vacuna no era la piel del ciudadano, la enfermera le pidió que le mostrara el brazo por completo, momento en el que intentó ocultar lo que resultó ser un brazo falso de silicona, e incluso trató de convencer a la enfermera para que dijera que no había visto nada.

Desafortunadamente para el presunto antivacunas, que solo quería fingir ser inoculado para poder obtener el certificado de vacuna requerido para ir a trabajar y disfrutar de las libertades sociales sin tener que hacerse la prueba cada 48 horas, la enfermera alertó a sus superiores, quienes llamaron a la policía.

Al llevar el caso a las autoridades, es probable que el hombre del brazo de silicona enfrente una denuncia y tenga que presentarse ante un juez.

Alberto Cirio, gobernador de Piamonte, agradeció al personal responsable que entregó al ciudadano y declaró a medios locales: “El caso roza lo ridículo, salvo que estamos hablando de un gesto de enorme gravedad, inaceptable ante el sacrificio que la pandemia está haciendo pagar a toda nuestra comunidad, en términos de vidas humanas y costos sociales y económicos”.

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