Espacio

Buzz Aldrin, pan y vino: el día que el astronauta tomó la comunión en la Luna

Un gesto del que luego se arrepentiría.

En medio de la inmensidad del espacio, a punto de pisar la Luna, Buzz Aldrin tomó la comunión. El rito evoca la presencia de Jesús en la Eucaristía, sacramentado en pan y vino. Lo más curioso es que, años después, el astronauta se arrepentiría del gesto. ¿Por qué?

Edwin Eugene Aldrin Jr., conocido popularmente como Buzz Aldrin, es el segundo astronauta en recorrer la superficie de la Luna. Lo hizo en 1969, como parte de la Misión Apolo 11, acompañando a Neil Armstrong y a Michael Collins (piloto del módulo).

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Buzz Aldrin es uno de los cuatro astronautas que estuvieron en la Luna y que aún siguen vivos. Sobre el selecto grupo conversamos en una anterior ocasión en FayerWayer. Esta semana se conocieron los cuatro integrantes de Artemis II, que viajarán a la órbita de la Luna en 2024, estos son.

El momento religioso de Buzz Aldrin en la Luna

Presbiteriano (rama del protestantismo), el astronauta solicitó permiso a la NASA para realizar el rito, relata Erin Blakemore para History. La agencia aeroespacial, sacudida por las críticas de grupos agnósticos que atacaban la mezcla de ciencia y religión, se lo concedió, pero explicándole que el momento no se transmitiría al resto del mundo.

Antes de tomar la comunión, Buzz Aldrin dijo al equipo en Houston: “Me gustaría pedir unos minutos de silencio. Quiero invitar a cada persona que escucha, donde sea y quien sea, a contemplar por un momento los acontecimientos de las últimas horas y dar gracias a su manera individual”.

Acto seguido, tomó el pan y el vino. “Vertí el vino en el cáliz que nuestra iglesia me había dado. En la gravedad de la Luna, el vino se enroscó lenta y elegantemente por el costado de la copa”, contó Aldrin posteriormente.

Su compañero, el comandante Neil Armstrong, se mantuvo en silencio, pero no participó en el rito.

Los astronautas realizaron el recorrido, entrando en la historia como los primeros seres humanos en pisar la superficie lunar.

Su reflexión posterior a la comunión, años después

Sin embargo, años después del hecho, Buzz Aldrin se arrepentiría de haber tomado la comunión en la Luna.

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Como cuenta en su libro Magnificent Desolation: The Long Journey Home from the Moon (Magnífica desolación: la larga jornada a casa desde la Luna), pensó que, al hacerlo, había dejado de lado al resto de la humanidad.

“Habíamos venido al espacio en nombre de toda la humanidad, ya sean cristianos, judíos, musulmanes, animistas, agnósticos o ateos. Pero en ese momento no se me ocurrió mejor manera de reconocer la experiencia del Apolo 11 que dando gracias a Dios”, dijo Aldrin.

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