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Quién es Peter Beck: El exitoso CEO de Rocket Lab que fue rechazado por la NASA y Boeing

No fue a la universidad y al parecer nunca lo necesitó.

Peter Beck, CEO y fundador de Rocket Lab / Wikimedia Commons

Desde muy joven, Peter Beck, el fundador y CEO de Rocket Lab, persiguió incansablemente su sueño de enviar cohetes al espacio.

Durante esta travesía debió enfrentar el rechazo de la NASA y Boeing, cuando recién era un joven entusiasta.

Y hoy, sin haber cursado una carrera universitaria y habiéndose convertido en uno de los principales competidores en la carrera aeroespacial, recopilamos su historia de esfuerzo y determinación.

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La travesía de Peter Beck

Peter Joseph Beck es un empresario neozelandés. Actualmente es fundador de Rocket Lab, una empresa dedicada a fabricar material y proveer servicios para lanzamientos aeroespaciales.

Antes de fundar su propia empresa, en 2006, Beck viajó a Estados Unidos en busca de una oportunidad para mostrar su prototipo de cohete bicicleta cohete impulsada por vapor que viajaba a casi 150 kms/h. a los grandes del espacio.

Sin embargo, se encontró de frente con el rechazo, y compañías como la NASA y Boeing le negaron la oportunidad de hacer una pasantía.

“A primera vista, aquí hay un ciudadano extranjero que se presenta en una base de la Fuerza Aérea estadounidense haciendo un montón de preguntas sobre cohetes, eso no se veía bien desde un principio”, describe Beck sobre aquel incómodo momento en una reciente entrevista con CNBC.

La fundación de Rocket Lab

De regreso a Nueva Zelanda, Beck dibujó el logotipo de su empresa en una servilleta durante el vuelo.

Y es que tuvo una visión: fundar Rocket Lab, una empresa dedicada a la construcción de cohetes suborbitales livianos para transportar pequeños satélites.

“Nada sucede sin financiación en este negocio. Cuando comencé Rocket Lab, corrí por Silicon Valley tratando de recaudar 5 millones de dólares”, cuenta Beck, añadiendo que en esa época sólo SpaceX estaba marcando pauta en la industria y que por lo tanto “en aquel momento, era una cantidad absurda de dinero para la puesta en marcha de un cohete”.

Finalmente, su visión y determinación lo llevaron a convertir su sueño en una realidad empresarial.

El ascenso de Beck

El ahora empresario espacial destaca la importancia de tomar riesgos calculados y mitigarlos en la medida de lo posible.

A pesar de no contar con un título universitario ni experiencia laboral en el ámbito aeroespacial, lanzó su empresa, se enfrentó a la falta de financiamiento y a la incredulidad del mercado, y resultó airoso.

Este enfoque arriesgado definió los inicios de Rocket Lab, mientras que su capacidad para tomar decisiones eficientes y centrarse en la ejecución contribuyó al éxito de la empresa.

A la conquista del espacio

A pesar de los obstáculos, la empresa creció y se convirtió en la primera compañía privada del hemisferio sur en llegar al espacio en 2009.

A la fecha, Rocket Lab es una empresa pública con sede en Long Beach, California, valorada en 1.800 millones de dólares.

Con más de 35 lanzamientos espaciales exitosos, incluido un satélite de la NASA dirigido a la Luna, la empresa de Beck está dejando una significativa marca en la exploración espacial.

Y su historia, por lo demás, nos demuestra que la perseverancia puede convertir los sueños en realidad.

“A veces puedes correr grandes riesgos. A veces es necesario ser muy seguro y metódico a la hora de salir adelante de las situaciones. Controla las cosas que puedes controlar y reconoce las cosas que no puedes controlar”, recomienda Peter Beck a quienes buscan seguir sus pasos.

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