Espacio

NASA: Exoplaneta descubierto con el Telescopio Espacial James Webb replantea una importante teoría científica

La precisión con la que observa el Telescopio Espacial James Webb registra hallazgos sin precedentes para la exploración espacial.

Ilustración artística de un sistema con cinco exoplanetas NASA/JPL-CALTECH

Nada está dicho en la ciencia. Con esa premisa, que expone que cualquier hecho, hipótesis o teoría puede cambiar de un momento a otro, los expertos trabajan a diario para comprender el simple hecho de nuestra existencia: de dónde venimos y hacia dónde vamos.

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Los exoplanetas, al ser elementos tan distantes a los que es imposible acudir por ahora, se convierten en un reservorio de nuevos descubrimientos.

Antes de adentrarnos en lo referente al exoplaneta del que vamos a hablar, es necesario conocer la historia de los mundos que se encuentran fuera de nuestro sistema solar. El primero fue descubierto en el año 1995, no hace mucho. Ahora, casi tres décadas más tarde hay más de 5.000 detectados y contando.

Sin embargo, como en la ciencia nada está dicho, se está muy lejos de comprender los patrones y comportamientos de lo que ocurre incluso en la Vía Láctea, galaxia a la que pertenecemos. En estos 28 años de estudios sobre los exoplanetas los científicos han encontrados planetas similares a los que orbitan nuestro sistema solar.

Los hay rocosos, como la Tierra y Marte; pero también hay gigantes gaseosos como Júpiter o Saturno. Según las estimaciones de los viejos observatorios espaciales como el Hubble o hallazgos del sistema de rastreos de mundos extrasolares, también se han encontrado gigantes de hielo o cuerpos celestes que son oceánicos. Asimismo, están los enanos y unos extraños que no orbitan ninguna estrella masiva.

Un exoplaneta que replantea teorías

Con toda esta información en carpeta, los científicos se dedican a observar y clasificar los tipos de exoplanetas que se van encontrando en el camino. No obstante, con la avanzada tecnología del Telescopio Espacial James Webb y su impresionante precisión aprovechan de dar una mirada hacia las regiones que ya habían visto con otros instrumentos.

Así es como ha llegado una nueva mirada sobre HAT-P-18b, un exoplaneta descubierto en el 2010. Orbita una estrella masiva muy antigua que se sitúa en la constelación de Hércules, a unos 530 años luz de distancia de la Tierra.

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Su tamaño es similar a Júpiter y se le considera un gigante gaseoso. Con el James Webb se detectó que en su tránsito orbital deja una estela luminosa que le integra una débil cola de helio.

Pero lo que en realidad dejó desconcertados a un equipo científico es la ausencia de metano en su composición a pesar de su temperatura. HAT-P-18b registra indicadores que lo sitúan en unos 500ºC.

Eso quiere decir que no se le puede clasificar entre los mundos “calientes”, que cuando superan los 700ºC no debería tener metano.

Pero los que están por debajo sí deberían registrar este elemento. Entonces, en el caso de HAT-P-18b, además de la estela débil de helio, tampoco hay metano y los científicos se están replanteando las teorías que rodean a este tipo de mundos que se encuentran en las afueras de nuestro sistema solar.

Un simple elemento es capaz de influir en la formación de sistemas planetarios y en la convivencia con estrellas masivas y otros mundos.

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