El lanzamiento e instalación del Telescopio Espacial James Webb, mejor conocido como el James Webb Space Telescope (JWST) de la NASA, ha representado el inicio de una nueva era en la historia de la observación del espacio.
Hace no mucho la comunidad científica y de aficionados a las estrellas quedamos fascinados con la liberación de las primeras imágenes capturadas por este artefacto.
Desde entonces cualquier hallazgo fotografiado por el JWST ha llamado poderosamente nuestra atención, aunque a veces en realidad no haya mucho qué apreciar en las imágenes difundidas.
Tal fue el caso del pasado mes de julio cuando se fotografió a GLASS-z13, una galaxia que data de 300 a 400 millones de años después del Big Bang y que sería la más antigua del universo.
Pero, en la imagen, para ser honestos, esa ancestral formación astral lucía como un manchón rojo. Lo que detonó una aparente broma que alguien se tomó en serio.
El chorizo que no fue fotografiado por el telescopio James Webb
Desde la noticia de GLASS-z13 la realidad es que ha habido pocas noticias en torno al JWST, muchos estaban sedientos por alguna nueva imagen, pero otros se habían quedado con la impresión casi cómica que había producido la imagen del manchón.
Y es bajo este contexto que Etienne Klein, director de la Comisión de Energía Atómica y Energías Alternativas (CEA) de Francia, publicó a través de su cuenta personal de Twitter una majestuosa fotografía con el siguiente mensaje:
“Foto de Próxima Centauri, la estrella más cercana al Sol, a 4,2 años luz de nosotros. Fue tomada por el JWST. Este nivel de detalle... Un nuevo mundo se desvela día tras día.”
En los tiempos modernos que vivimos bastó con ver la identidad de la cuenta y nunca leer el resto del hilo de la conversación para validar la veracidad de la extraña fotografía.
Así que algunos medios y otros “expertos” pronto empezaron a difundir la foto hasta superar los 19 mil likes en la red social. A la par que algunos medios especializado replicaron la noticia.
Pero bastaba incluso con observar el retrato con un poco de detenimiento para percatarse de que se trataba de un chorizo, literalmente. Así lo relata el propio Klein para el Huffington Post:
“Algunos entendieron de inmediato el engaño pero también se necesitaron dos tuits extra para aclararlo. Esto también ilustra el hecho de que, en este tipo de redes sociales, las noticias falsas siempre tienen más éxito que las noticias reales.”
Si alguien se hubiera detenido a leer el resto de los tuits del hilo se habría percatado de que todo era un chiste.
