Después de décadas de investigación y avances tecnológicos se han logrado conocer muchos detalles de la composición de Júpiter. Sin embargo, todavía queda muchísimo por descubrir de uno de los gigantes gaseosos que tiene nuestro sistema solar.
Júpiter es el planeta más grande del sistema que habitamos. Además es quien constantemente nos protege de los asteroides que viajan por el espacio en el que se posiciona nuestro mundo.
Entonces, el agradecimiento con este mundo es eterno ya que colabora de cierta forma con el desarrollo de la vida tal y como la conocemos. Es por eso que los científicos de la NASA y organizaciones de astronomía en general buscan comprender su composición.
En este sentido, encuentran que la gama de los colores que hemos logrado apreciar gracias a los instrumentos que lo observan, entre los que se destacan los rojos, marrones, amarillos, naranjas y blancos, se generan gracias a las corrientes de chorro que ocurren en su atmósfera.
Dicho comportamiento ha formado un enorme delfín sobre la superficie que apreciamos. La misma formación, de acuerdo a las estimaciones, es más grande que nuestro planeta.
Las corrientes de chorro de Júpiter
Este fenómeno de corrientes de chorro ocurre también en la Tierra. Son caminos de aire que corre rápido y de forma estrecha por la atmósfera del planeta. La diferencia es que debido a que arrastra otro tipo de elementos, registra colores distintos al de nuestro mundo.
En el caso de Júpiter podemos ver este delfín y el resto de los colores que ya mencionamos porque la corriente de chorro en su aire arrastra nubes de amoniaco.
De acuerdo a lo que reseña EFE en un estudio que se hizo en 2018, lo que los científicos debaten es que tan profundo llegan estas corrientes a la superficie del planeta.
“Sabemos mucho sobre las corriente en chorro en la Tierra, así como el papel que tienen en el clima y el ambiente, pero todavía tenemos que aprender mucho sobre la atmósfera de Júpiter”, dijo Navid Constantinou, de la Universidad Nacional Australiana, quien participó en el estudio.
“El gas en el interior de Júpiter está magnetizado y por ello nuestra nueva teoría explica por qué las corriente en chorro van debajo de la superficie de este gigante gaseoso, pero no van más allá”, añadió Jeffrey Parker del Laboratorio Nacional Lawrence Livermore, también parte del estudio.
