Ciencia

Esta es la fruta más odiada del mundo y te decimos por qué

Una fruta debe tener un sabor dulce como las manzanas, quizá ser aromática como un durazno, pero eso quizá solo sea un estereotipo.

Imagina estar en una biblioteca con más de 500 personas y que todos tengan que evacuar el edificio, porque alguien comió una fruta. O que no puedas abordar un vuelo, porque alguien transportaba una fruta.

Pero calma, esas cosas solo pasan con el durian.

Espinas y olores

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El durian es el fruto del árbol del género Durio, una planta de la familia de las malváceas, lo que quiere decir que es pariente de las flores de hibisco y las plantas de algodón.

Es un fruto grande, un solo durian puede pesar hasta 3 kg, y tiene una apariencia peculiar: su cáscara está cubierta de espinas y precisamente su nombre proviene de la palabra malaya para “espina”.

Dentro de esa gruesa cáscara se encuentra la parte comestible, que es una pulpa que tiene una consistencia suave, como natilla, y que tiene un color que va del amarillo pálido al rojo, dependiendo de la especie.

Se conocen alrededor de diez especies comestibles del género Durio, todas originarias del sureste de Asia, pero aunque pueden ser diferentes en tamaño o color, todas tienen en común un indescriptible, pero espantoso olor.

Fruta prohibida

El olor del durian parece ser indescriptible: hay quienes dicen que es como vómito viejo, o calcetines sucios, o cebollas rancias, o basura fermentada. 

Lo que parece común es que no es un olor muy agradable, que además de todo es persistente, por esa razón el durian está prohibido en muchos lugares: en Japón, Tailandia y Singapur se prohíbe comer o transportar esta fruta, mientras viajas en transporte público.

Los hoteles en Singapur imponen una multa a los huéspedes que coman durian en sus habitaciones. Y es común ver señales de prohibición de la fruta, en espacios públicos.

Uno se podría preguntar en primer lugar, por qué alguien comería algo tan desagradable, pero parece que el sabor de la pulpa no corresponde del todo al aroma.

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El naturalista inglés Alfred Russell Wallace, contemporáneo de Charles Darwin, describió del sabor de durian como  incongruente: 

“Una natilla espesa aromatizada con almendras da  una idea, pero hay ráfagas ocasionales de sabor que recuerdan el queso crema, la salsa de cebolla, el jerez y otros platillos incongruentes”.

Moléculas voladoras

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Los olores de cualquier cosa provienen de compuestos volátiles: sustancias que tienen moléculas que con facilidad escapan y pueden llegar volando a nuestra nariz, donde tenemos receptores para percibirlos.

Y los compuestos que dan el olor a las cosas a veces son diferentes a los que le dan el sabor, por eso quizá el sabor del durian no es tan horrible como su aroma. Dije “tan horrible”, porque de todas formas a mucha gente tampoco le gusta como sabe. Sobre todo después de haberlo olido.

Por medio de análisis químicos se ha podido identificar que en el durian existen una gran cantidad de compuestos orgánicos de azufre, llamados tioles, que explican el horrible aroma.

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Así sabemos que contiene metanotiol, que da su olor a las coles podridas; o etanotiol, que huele a cebollas rancias, entre muchos otros tioles que tienen olores, que van de desagradables a espantosos.

Entonces ya sabes, aunque sea saludable comer frutas, seguro tienes otras opciones más cercanas a ti y menos apestosas.

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