Tranvías en San Francisco: Cuando la tecnología de punta convive con la patrimonial

Tranvías en San Francisco: Cuando la tecnología de punta convive con la patrimonial

Aunque San Francisco es uno de los polos mundiales de la innovación tecnológica, sigue manteniendo uno de los sistemas de transporte que los hizo crecer.

Durante esta semana se llevó a cabo el Google Cloud Next en San Francisco, uno de los eventos de tecnología en la nube más relevantes. La ciudad es un polo mundial de la innovación, aunque por sus calles también se puede ver tecnología de hace más de un siglo. Los tranvías de cable son un gran ejemplo de esto.

Todo partió a fines del siglo XIX. Mucha gente no quería vivir en las colinas y zonas altas de la ciudad, por los problemas de movilización. El trabajo estaba abajo y era un gran problema subir de vuelta día tras día. Este problema llevó a que los ingenieros de la época pensaran en una fórmula y nacieron los tranvías de cable.

1873 es un año histórico para la ciudad, porque fue cuando se probó el primer tranvía eléctrico de la ciudad. Se crearon decenas de líneas desde entonces, de la cuales hoy solo quedan tres.

Estos sistemas, llamados localmente como cable car, transitan sobre rieles para subir las pendientes, pero a diferencia de otros que históricamente funcionaron a caballo, aire comprimido o gasolina, lo hacen a cable. Existe un mecanismo subterráneo, al cual literalmente se enganchan las máquinas que son impulsadas cuesta arriba.

Estas máquinas sobrevivieron al gran terremoto e incendio de 1906, cuando la ciudad quedó devastada y murieron más de 3000 personas, y aunque estuvieron a punto de desaparecer en 1947, la ciudadanía quiso mantenerlas y hoy son Patrimonio Histórico Nacional.

El cable car se mantiene con tres rutas que abarcan zonas de la ciudad como Nob Hill, North Beach, Russian Hill o Chinatown, y aunque hoy existen medios mucho más rápidos para subir, siguen estando presentes y siendo utilizados por miles ciudadanos y turistas.

San Francisco tiene tecnología de punta, pero no olvida los sistemas que lo hicieron crecer hasta convertirse en lo es hoy. En una era donde la obsolescencia deja atrás todo rápidamente, siempre es importante mirar atrás para saber de donde venimos.