Un segundo vistazo al Apple Watch [W Opinión]

Un segundo vistazo al Apple Watch [W Opinión]

¿Cuán útil es un reloj inteligente para algo más que mirar notificaciones?

Soy una persona que usa el teléfono bastante, pero no por adicción a la pantalla sino porque tengo el smartphone muy conectado a lo que es el trabajo diario, ya sea para revisar y responder correos, mensajes a través de redes sociales varias, coordinación con el resto del equipo o bien navegar por la web. Sin una pantalla pequeña, me voy a la B, por decirlo de una forma coloquial.

Por ello, durante los últimos días me puse el Apple Watch en la muñeca para comprobar yo mismo si un smartwatch -sea este o cualquier otro- se me hacía realmente útil como una extensión del teléfono.

Cambiando a una pantalla pequeña

Pasar desde un Moto G 2015 con su respetable tamaño o desde el phablet que es el iPhone 6S Plus a la pantalla del Apple Watch es algo extraño. Una vez sincronizadas las cuentas de Telegram y Gmail, empecé a revisar las notificaciones y pude leer los mensajes con facilidad, pese a lo reducido del espacio. Lo mismo, deslizar el dedo para recorrer las notificaciones o hurguetear en los ajustes varios del reloj.

Hace bastantes años que dejé de usar un reloj de pulsera; concretamente, cuando empecé a usar el smartphone para hacer todo (incluyendo ver la hora). Aún así, no tuve problemas para acostumbrarme a volver a usar un reloj gracias a que el Apple Watch no es ni muy grande ni muy pesado y la correa ajustable hace que se sienta natural en la muñeca.

¿Cómo respondo esas notificaciones?

Si recibo 10 notificaciones, probablemente 6 o 7 quiera responderlas de inmediato. Alguna con un monosílabo, pero si se trata de cuestiones de trabajo (la gran mayoría), probablemente quiera o necesite responder un correo con al menos una frase.

Entonces, para devolver un mensaje vía Telegram/WhatsApp con algo más que un emoji o tres palabras tal vez el Apple Watch no sea la mejor opción. Dadas las limitadas opciones de interacción, es casi un hecho que necesito sacar el teléfono, abrir el mensaje correspondiente, tipear o revisar la aplicación en cuestión.

Después de cientos de veces haciendo lo mismo, la conclusión es que funciono mucho más rápido con el teléfono que con el reloj.

Y esto no tiene que ver con que para efectos de estas pruebas esté usando un iPhone 6S Plus, que de por sí es bastante veloz. Si tuviera que hacerlo desde el Moto G 2015 la historia sería la misma. Antes he (sobre)vivido con teléfonos de gama baja o derechamente equipo lentos y además malos, como los antiguos Samsung.

La cuestión es que ya tengo tanta práctica de años usando pantallas de smartphone que el Apple Watch -y los relojes inteligentes en general- los siento como un paso atrás.

¿Necesito un smartwatch?

En los días que tuve el Apple Watch, respondí una que otra llamada a lo Dick Tracy en plena calle (no es lo más cómodo por el ruido, pero mi interlocutor me entendió sin problemas) o bien revisé mensajes de WhatsApp a la rápida para responderlos más tarde. En más de una ocasión, el reloj me avisó que era buen momento para pararme del asiento y moverme un poco.

El Apple Watch brilla en algunos campos, pero en cuestiones de productividad, las cosas cambian. Si la mayoría de mis interacciones con el teléfono son abrir un enlace o interactuar con la pantalla en sesiones de más de cinco segundos, claramente se queda corto. Pero el problema de un smartwatch en general está en algo de lo que probablemente nunca podrá escapar y ese es el tamaño: por muy grandes que los hagan, siempre serán pequeños.

Tal vez llegará el día en que los smartwatches evolucionen y sean un bicho algo diferente. El Apple Watch en particular está en su primera versión y como todos los productos de Apple, estará en constante proceso de cambios y mejoras. El iPhone es definitivamente mejor en sus últimas versiones que lo que era en sus comienzos y lo mismo aplica para el resto de la familia de la manzana.

Luego de varios días de uso, estoy convencido de que se trata de un bonito gadget, con un notable diseño y cómodo de llevar en la muñeca. Es cool, de eso no cabe duda, pero a la larga es costoso y tiene una utilidad que para mi caso, resultó ser muy limitada.