La Unión Europea (UE) dio un paso más en su búsqueda por impulsar la sostenibilidad y la facilidad de reparación de los dispositivos electrónicos. Tras la reciente aprobación de las normas que establecían el puerto USB-C como obligatorio en los smartphones, ahora la UE ha aprobado una ley que permitirá que las baterías de los celulares puedan ser extraíbles y reemplazables.
Con una amplia mayoría de 587 votos a favor, nueve en contra y 20 abstenciones, la nueva legislación ha superado el Pleno y ahora espera la aprobación formal por parte del Consejo. Una vez este apruebe el texto, se publicará en el Diario Oficial de la Unión Europea y entrará en vigor.
Aunque la ley no exige explícitamente que los dispositivos tengan carcasas desmontables, se establece la necesidad de que las baterías “sean diseñadas de tal manera que los consumidores puedan extraerlas y reemplazarlas fácilmente”.
Si bien lo anterior no implica necesariamente el regreso a los teléfonos con carcasas extraíbles de años anteriores, sí es una solución aparentemente más sencilla y práctica, como afirma Xataka en su informe.
¿Qué ocurrirá con la resistencia al agua?
Surge la pregunta de qué ocurrirá con la resistencia al agua y al polvo de los dispositivos. La fijación de las baterías permitió a los fabricantes lograr diseños más compactos, optimizando el espacio interno. Además, al eliminar las pestañas de la tapa trasera necesarias para acceder a la batería, se redujeron los pequeños huecos que podrían permitir la entrada de líquidos.

Con esta nueva legislación, las marcas tendrán la opción de fabricar dispositivos con chasis de una sola pieza, sin cortes ni aberturas, a excepción del puerto de carga y los altavoces. Será interesante ver cómo lograrán que los smartphones puedan ser sumergibles y resistentes al polvo.
No obstante, la resistencia al agua y al polvo puede plantear un desafío en el caso de los teléfonos plegables, de moda en la actualidad y que suelen contar con dos baterías separadas en cada mitad del dispositivo. Estas baterías están conectadas mediante cables de cinta, lo que dificulta el diseño de un acceso sencillo para los usuarios.
Una medida en favor de la Tierra
La ley también aborda la cuestión de los desechos electrónicos y busca imponer estándares más estrictos en este aspecto. Se establecen objetivos de recogida para las baterías portátiles, como móviles y portátiles, con el objetivo de alcanzar el 45% en 2023, el 63% en 2027 y el 73% en 2030. Para las baterías de medios de transporte ligeros, como patinetes o bicicletas eléctricas, los objetivos son del 51% en 2028 y el 61% en 2031.
La UE no solo busca la recolección de las baterías, sino también el aprovechamiento de sus materiales. Se establecen objetivos mínimos de reciclaje según los minerales presentes en las baterías. Para el litio, se busca alcanzar el 50% en 2027 y el 80% en 2031. En cuanto al cobalto, cobre, plomo y níquel, se establecen metas del 90% en 2027 y el 95% en 2031.

El objetivo a largo plazo es reciclar los materiales recuperados para utilizarlos en la fabricación de nuevas baterías. Además, la ley contempla la incorporación de una declaración y etiqueta obligatoria que indique la huella de carbono de las baterías de vehículos eléctricos, medios de transporte ligeros y baterías industriales con capacidad superior a 2 kWh.
