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Costoso, pesado y aparatoso: Así era el primer disco duro desarrollado por IBM con capacidad de 5 MB

Pesaba aproximadamente una tonelada. Su altura superaba a la de una persona común.

Disco duro
Disco duro (Unsplash)

Los dispositivos de almacenamiento han sido los de mayor avance en los registros tecnológicos. Las capacidades internan aumentan en cantidades grotescas y el tamaño de los aparatos se reduce hasta dimensiones que calificamos como diminutas.

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Tanto, que el primer disco duro de la historia, fabricado por IBM te muestra imágenes que hoy parecen increíbles. Es muy probable que esta noticia la estén leyendo en un celular que cabe en la palma de cualquiera de sus manos.

Cuando mucho, lo hacen en una tablet que registra mayores dimensiones o en una PC de escritorio o portátil.

En cualquiera de los casos, hablamos de dispositivos pequeños con aquel primer disco duro y en términos de Gigabytes o Terabytes. El viejo aparato de IBM, fabricado en 1956 solo podía almacenar Megabytes y tampoco es que se extendía mucho.

Según recuerda 3D Juegos en una reseña, el disco duro de IBM, llamado IBM 350 RAMAC, solo podía almacenar una cantidad de datos que no excediera los 5 MB. Estamos hablando de los años 50, en los que la mecanografía todavía dominaba en las oficinas. Entonces, en cuestiones de texto era realmente una máquina bestial.

Al disco duro IBM 350 le cabían unos cinco millones de caracteres de datos contables. Eso es aproximadamente unas 2.5 millones de páginas de texto mecanografiado, recuerda el medio citado.

IBM y su disco duro aparatoso y pesado

Las medidas concretas de este aparato superaban por mucho a las actuales micro SD. Tenían una extensión de 1.52 metros de largo y 1.73 de alto, que se expandía con sus 74 centímetros de ancho. Cargarlo no era fácil, ya que tenía unos 907 kilos, debido a todos sus componentes de fábrica.

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¿Cualquiera lo podía comprar? La realidad es que no. Las empresas pagaban una especie de suscripción mensual para usarlo, que requería de un pago de 3.200 dólares cada 30 días.

Obviamente no valía la pena y en apenas cinco años lo descontinuaron. Pero fue el pionero, quien dio la primera puntada hacia lo que hoy es tan pequeño que se nos puede perder.

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