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Así funciona el internet satelital de HughesNet en una zona casi sin acceso a nada

La conectividad es algo que damos por hecho, y en muchos casos eso no es así por nuestra geografía. Pusimos a prueba el ofrecimiento de HughesNet.

Hughes es una empresa de telecomunicaciones que lleva décadas en el mercado, pero su producto HughesNet es, a nivel consumidor, probablemente el más conocido.

Se trata de internet satelital, con la promesa de que podrás tener conectividad en lugares donde, por ahora, es imposible que exista, al menos de la manera que conocemos.

Llevan años en el mercado pero con la irrupción de más actores, como Starlink, se volvió aún más visible un problema país: por culpa de nuestra geografía, la conectividad es en extremo compleja. Muchas veces, solo gracias a contraprestaciones las operadoras ponen antenas donde para ellos no es negocio.

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Siendo la astronomía y el estudio de los cielos un campo de interés científico muy profilerante en Chile, el tema de los satélites volando a baja altura es algo que podría solucionar un problema ahora, pero darnos un dolor de cabeza a futuro (son visibles y contaminan el paisaje nocturno). La respuesta a no ser parte de eso y estar conectado es HughesNet.

El proceso

Le propuse a la compañía el desafío de contar con sus servicios en El Rosario de Tunquén, una playa de la Región de Valparaíso donde no hay caminos pavimentados, ni electricidad (solo por placas solares), ni agua potable... ya se lo imaginan. Para mi sorpresa, me contaron que sus técnicos han ido a pueblos de montaña, que andan en kayak para llegar a islas y un largo etcétera de aventuras increíbles, por lo que esto sería simple para ellos.

El técnico me contacta y le doy la localización en el mapa, me dice que no hay ningún problema y al día siguiente está a la hora acordada en la casa. Ya conocía la zona, no éramos los primeros en descubrir el servicio. La instalación duró cerca de una hora y ya estábamos listos. Se puso el plato en uno de los techos y se cableó hacia un router, donde le puse nombre y contraseña a mis redes. Pensaba que la instalación, por ser compleja, rural y alejada iba a ser carísima, pero no supera los CLP $21.000 en la región la activación.

Antes de poner a prueba el servicio, en la compañía me dijeron que debía poner en orden mis expectativas, que lo que ellos hacían marcaba la diferencia entre poder decir “llegué” a través de WhatsApp y no tener nada, por lo que mis expectativas eran súper bajas. Por otro lado, si hoteles en la Patagonia lo usaban como sistema para recibir reservas y darle internet a sus pasajeros, tan lento no podía ser.

Para mi sorpresa, marcaba como 40 megas de bajada y unos 10 de subida. Por mucho tiempo, en Santiago, una conexión cableada me entregaba resultados mucho peores.

Expectativas

Estaba claro, no iba a poder jugar en línea, la latencia es grande, estamos “hablando” con un satélite y un par de veces al día hay cierta inestabilidad del servicio. Tampoco lo esperaba. Aún así, no esperaba ver YouTube a 1080 sin problemas en mi celular, y mandarme fotos y videos con mis amigos por Telegram como si nada.

Todo lo anterior no era posible en Tunquén, donde solo la señal de un par de operadores funciona y depende de la cantidad de gente en el lugar. Es una pesadilla en ese aspecto.

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¿Teletrabajo? Por supuesto. No es lo que recomiendan ni prometen en HughesNet, pero tres personas estábamos conectadas al mismo tiempo en reuniones, llamadas (a veces sin video, para cuidar los gigas) y con los celulares en redes sociales y mensajería.

A la noche usábamos Netflix y otros servicios de video sin problema alguno más que, muy raramente, alguna espera extra al inicio para que agarrara la calidad óptima de imagen. Otra vez, muy encima de las expectativas.

El valor

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A esta altura ya estaba claro que nos estaba yendo bien. Que era la respuesta definitiva a nuestras plegarias y que todo funcionaba muy por encima de -incluso- lo que HughesNet prometía.

Pero barato no es, hay que considerar los costos detrás de que esto funcione. Son CLP $57.120 los 20 GB mensuales y de ahí puedes ir subiendo hasta CLP $83.000 para 50 GB (Región de Valparaíso). En un principio “aterra” si lo comparas a los ofrecimientos en la ciudad, pero para mí es la diferencia entre tener nada y tenerlo casi todo, poder trabajar y divertirme en un lugar soñado que el progreso no ha tocado aún.

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Además hay algunos trucos interesantes. Si te conectas entre las 2 AM y 8 AM, se usa otra bolsa de gigas, por lo que no gastas la tuya. Casi como un “plan vampiro” de esos de antaño. Además, si se te acaba el plan, no te quedas sin conexión, solo baja la velocidad. Si la quieres de vuelta antes de mes, lo que imagino que podría pasar en vacaciones con más gente y uso en la casa, puedo comprar bolsas extra. Por cierto, WhatsApp no te descuenta nada (chatear, no llamadas), así que bien ahí. En la página de HughesNet puedes ver qué te ofrecen respecto a tu localización y hablar con agentes para resolver tus dudas.

En un momento escribí sobre los hoteles que usan HughesNet ¿verdad? Pues bueno, además de los planes hogar, hay otros pensados para pymes y comercios. Gracias a esto pueden, por ejemplo, instalar puertos de conexión y cobrar por minuto. También hay soluciones a gran escala para empresas y organizaciones.

Al final es un tema de valor, donde entrega muchísimo por el precio al que se ofrece. Créeme, cuando se te abre la posibilidad de poder estar donde antes no podías por tu trabajo, el valor de la conectividad tiene un muy bajo precio gracias a este servicio.

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