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Misión 3I/ATLAS: El ambicioso plan para interceptar al visitante interestelar en 2085

¿Podemos atrapar a un visitante de otro sistema solar?

3I/ATLAS, Web oficial de Avi Loeb
3I/ATLAS, Web oficial de Avi Loeb

El cometa interestelar 3I/ATLAS, descubierto en julio de 2025, se aleja de nosotros a una velocidad vertiginosa de 58 km/s, lo que hace imposible una persecución directa con la tecnología de propulsión actual. Sin embargo, un nuevo estudio publicado por investigadores de la Initiative for Interstellar Studies (i4is) propone una solución técnica: la Maniobra Solar Oberth.

Si lanzamos una sonda en el año 2035, utilizando la gravedad del Sol y de Júpiter como “hondas” cósmicas, la humanidad podría interceptar al cometa en las profundidades del espacio hacia el año 2085. Esta misión no sería un encuentro suave (rendezvous), sino un vuelo cercano (flyby) que permitiría analizar por primera vez material intacto de otro sistema estelar.

3I/ATLAS
3I/ATLAS

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La Maniobra Oberth: El secreto para alcanzar los 60 km/s

La física detrás de esta propuesta es compleja. Debido a que 3I/ATLAS viaja mucho más rápido que cualquier objeto fabricado por el hombre, la única forma de alcanzarlo es mediante un “empujón” gravitatorio extremo. La estrategia sugerida implica:


  1. Lanzamiento en 2035: Una ventana de alineación perfecta entre la Tierra, el Sol y Júpiter.
  2. Maniobra Solar Oberth: La nave se acercaría al Sol a solo 1.5 millones de kilómetros de su superficie. En el punto de máximo acercamiento (perihelio), encendería sus motores de combustible sólido. Al quemar combustible cuando la velocidad ya es alta debido a la gravedad solar, la eficiencia del impulso se multiplica exponencialmente.
  3. Asistencia de Júpiter: Tras el paso solar, la sonda utilizaría a Júpiter para un último ajuste de trayectoria, lanzándose hacia el espacio interestelar para dar caza al cometa.

Desafíos técnicos: Escudos térmicos y 50 años de espera

Para que esta misión tenga éxito en 2085, la ingeniería actual debe superar dos grandes obstáculos. Primero, el desarrollo de un escudo térmico masivo capaz de proteger los instrumentos científicos de las temperaturas extremas del Sol durante la maniobra Oberth.

Segundo, la sonda necesitaría una fuente de energía nuclear (RTG) de larga duración para operar durante medio siglo en la oscuridad del espacio profundo.

Imagen aficionada de 3I/Atlas
Imagen aficionada de 3I/Atlas Imagen aficionada de 3I/Atlas

Aunque compleja y costosa, esta misión representaría el primer contacto físico de la humanidad con un objeto que no nació en nuestro sistema solar. Interceptar a 3I/ATLAS permitiría estudiar moléculas orgánicas y polvo estelar que han viajado por la galaxia durante millones de años, ofreciendo respuestas sobre si los “ladrillos de la vida” son comunes en otros sistemas planetarios.

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