A diferencia de las misiones Apolo, el objetivo esta vez es el Polo Sur, una región inexplorada que, según los modelos científicos, podría albergar depósitos de agua congelada y minerales estratégicos como el litio, fundamentales para la futura economía espacial.

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Con el lanzamiento de Artemis II en el horizonte cercano de este 2026, la atención científica se desplaza hacia su sucesora: Artemis III. Según reportes actualizados, la misión está programada para 2028 y llevará a cuatro astronautas a bordo de la nave Orión. El gran desafío técnico no es solo el viaje, sino el aterrizaje en el Polo Sur lunar, una zona de “condiciones extremas” pero con un potencial de descubrimiento sin precedentes para el sistema solar.
La misión no solo busca “pisar la Luna”, sino establecer las bases para una presencia humana sostenible. Para ello, dos miembros de la tripulación descenderán a la superficie utilizando el sistema de aterrizaje humano (HLS) desarrollado por SpaceX. Durante los seis días y medio previstos de estancia, los astronautas realizarán caminatas espaciales equipados con trajes de Axiom Space para estudiar la geología y recolectar muestras que podrían confirmar la presencia de recursos vitales.
El Polo Sur: ¿La próxima mina de oro (y litio) del sistema solar?
La elección del Polo Sur no es casual. Es una región de sombras permanentes donde se cree que el hielo de agua se ha conservado por miles de millones de años. Los científicos sugieren que esta zona podría contener también concentraciones de litio y otros materiales raros expuestos por antiguos impactos en la Cuenca Aitken. Confirmar la existencia de estos recursos es la prioridad número uno para la NASA, ya que permitiría fabricar combustible y baterías directamente en el espacio.

“La información recopilada por los astronautas de Artemis III aumentará nuestra comprensión de esta misteriosa región”, señala la agencia espacial. La posibilidad de encontrar litio con alta pureza convertiría a la Luna en una pieza clave de la transición energética terrestre y en el trampolín necesario para las futuras misiones tripuladas a Marte.
Cronograma y desafíos: Lo que sabemos hoy
El éxito de Artemis III depende de hitos previos que deben ocurrir este año y el próximo. Antes de que los humanos toquen el Polo Sur, SpaceX deberá realizar una prueba de aterrizaje no tripulado exitosa. Además, la tripulación deberá realizar ajustes críticos en la órbita de halo casi rectilínea de la Luna para maximizar la eficiencia del combustible.
Al final de la expedición, los astronautas regresarán a la nave Orión para iniciar un viaje de cinco días de vuelta a la Tierra, con un amerizaje previsto en el Océano Pacífico. Este esfuerzo monumental no es solo una proeza de ingeniería, sino el inicio formal de una nueva era donde la Luna dejará de ser solo un satélite para convertirse en una fuente de recursos estratégicos para la humanidad.
