A principios de 2019, la supergigante roja Betelgeuse sorprendió a los astrónomos al comenzar a atenuarse, desatando especulaciones sobre su inminente transformación en supernova. Sin embargo, nuevas imágenes publicadas por el Observatorio Europeo Austral (ESO) han arrojado luz sobre el misterio y han revelado que Betelgeuse ha vuelto a la normalidad después del evento.
El equipo de la Universidad Costa Azul de Francia utilizó el instrumento MATISSE (Experimento espectroscópico de infrarrojo medio de apertura múltiple) en el Very Large Telescope Interferometer del Observatorio Europeo Austral en Chile para capturar imágenes de alta resolución de Betelgeuse entre diciembre de 2018 y diciembre de 2020.
Estas imágenes, como explica Space, muestran claramente que, a pesar de la aparente atenuación de la estrella en su conjunto, la fotosfera de Betelgeuse pareció iluminarse durante el evento.

¿Qué ocurre?
Según los astrónomos de la Universidad Costa Azul, esta observación es coherente con una teoría respaldada por observaciones que sugiere que Betelgeuse se atenuó debido a una explosión de polvo, en forma de monóxido de silicio, expulsado por la estrella. Este evento podría estar relacionado con un enfriamiento repentino de la superficie de la supergigante.
Si esta teoría es precisa, también se relacionaría con un estudio de 2021 que sugirió que Betelgeuse expulsó una burbuja de gas debido a una caída repentina de la temperatura en su superficie. El frío repentino habría enfriado el gas lo suficiente como para que parte de él se condensara en polvo sólido, creando un velo frente a la estrella, que oscureció su brillo desde nuestro punto de vista.
Además, las imágenes respaldan la idea de que el polvo, un elemento esencial en la formación de sistemas estelares recién nacidos, puede formarse en las proximidades de las estrellas, desafiando algunas teorías previas.
A pesar de estos avances en la comprensión del comportamiento de Betelgeuse, las supergigantes como esta todavía presentan numerosos misterios para los astrónomos. Y si otra estrella en nuestra galaxia está a punto de convertirse en supernova, los científicos no pueden predecir completamente lo que sucederá, ya que la última observación de una supernova en nuestra galaxia data del siglo XVII.
