Astrónomos, astrofísicos y científicos en general siguen observando de cerca el comportamiento de Betelgeuse, la novena estrella de mayor brillo en nuestro firmamento. Desde el 2019, este cuerpo celeste comenzó extrañamente a oscurecerse y desde entonces han saltado múltiples teorías al respecto.
Debido a que el brillo de la estrella, situada a unos 643 años luz de distancia de la Tierra, era intermitente, en principio se pensó que habían varios planetas gigantes gaseosos orbitándola en una región muy cercana. Esta hipótesis perdió fuerza al captar que la intermitencia no seguía un patrón uniforme.
Tiempo después se dijo que había una nube de gas y polvo a su alrededor que obstaculizaba la mirada que teníamos de la Tierra. Esta teoría cobró mucha fuerza cuando el brillo comenzó a recuperar los niveles antes registrados, sin embargo, nadie sabía de donde venía esa nube.
Nuevos datos obtenidos por el Telescopio Espacial Hubble, de la NASA y la ESA, revelan el evento catastrófico que la causó.
Muchos científicos predicen que Betelgeuse está a punto de convertirse en una Supernova, es decir que va a explotar e incrementará su brillo unas 10 millones de veces en nuestro cielo. Entonces, en ese proceso que puede ocurrir dentro de cientos de años, la estrella masiva pasa por una fase en la que empieza a desprender masa coronaria.
Eso lo hace nuestro Sol actualmente, pero lo que ocurre con Betelgeuse, según explica Universo Recóndito, es muchísimo más grande, a niveles impensados para nosotros.
La NASA informa que el Hubble les revela que hubo una explosión titánica que literalmente voló la parte superior de la estrella gigante. La agencia espacial dice que el estallido es algo “nunca antes visto” en el espacio y empequeñece explosiones similares de nuestro propio Sol.
“La explosión de Betelgeuse fue una eyección unas 400 mil millones de veces más poderosa”, reseña el experto citado.
Después de esta explosión, el material eyectado se enfrió para formar una nube de polvo que temporalmente hizo que la estrella se viera más tenue, vista desde la Tierra. Esta convulsión interrumpió el período de oscilación de 400 días de la estrella que los astrónomos han medido durante más de 200 años, señala la brillante explicación del experto citado.
