Ciencia

Parientes en las profundidades: Estudio revela vínculos entre los monstruos marinos y los humanos

Podrían ser nuestros primos.

Monstruos marinos | Composición

Desde el comienzo de los tiempos, la humanidad ha intentado entender cuáles son sus raíces evolutivas. Y si bien existen teorías bastante aceptadas al respecto, un reciente estudio del Instituto Stowers de Investigación Médica dio a conocer una inesperada relación evolutiva entre los humanos y las lampreas marinas.

Publicada en Nature Communications, la investigación se refiere a aquellas criaturas que habitan los océanos hace al menos 500 millones de años, y que cuentan con notables paralelismos con los humanos.

¿De monstruos a primos?

A menudo descritas como monstruos marinos, las lampreas destacan por su boca llena de dientes afilados y por no tener mandíbula.

Pero este estudio se enfocó otras características. Más precisamente en el rombencéfalo, una región cerebral fundamental en vertebrados que regula funciones vitales como la presión arterial, la frecuencia cardíaca y la respiración.

De esta forma, los estudios demostraron que tanto los humanos como las lampreas marinas comparten un conjunto de herramientas genéticas y moleculares similares para el desarrollo de esta parte del cerebro.

Una señal molecular específica, el ácido retinoico, conocido también como vitamina A, jugaría un papel esencial en este proceso tanto en especies complejas como en las lampreas marinas, desafiando suposiciones previas sobre la simplicidad de estos organismos ancestrales.

Vínculo genético

Así, la existencia de este vínculo genético y molecular explicaría la conexión entre las especies modernas y sus ancestros sin mandíbulas.

Hubo una división en el origen de los vertebrados entre los sin mandíbula y los con mandíbula hace unos 500 millones de años. (...) Queríamos entender cómo evolucionó el cerebro de los vertebrados y si había algo exclusivo de los vertebrados con mandíbulas que faltaba en sus parientes sin mandíbulas”, explicó Alice Bedois, una de las investigadoras.

Y añadió: “Descubrimos que no sólo están involucrados los mismos genes, sino también la misma señal en el desarrollo del cerebro posterior de la lamprea marina, lo que sugiere que este proceso es ancestral de todos los vertebrados”.

Y cómo no, este hallazgo desafía las teorías preexistentes sobre la evolución del cerebro en vertebrados, sugiriendo que el proceso para construir el rombencéfalo es ancestral para todos los vertebrados, incluyendo para los humanos.

Con todo, además de cerrar una brecha evolutiva significativa, este descubrimiento enciende nuevas aristas que aún no se exploran, como el estudio de anomalías en el desarrollo de la cabeza y la cara en humanos.

Las lampreas marinas, pertenecientes al linaje de peces sin mandíbulas llamado Agnatha, lograron sobrevivir a la era de los dinosaurios, la división de continentes y los cambios climáticos extremos, por lo que su resistencia no puede ser al azar.

Lampreas marinas | Flickr
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