Ciencia

Perdió su ojo a los 5 años y estudio ingeniería para fabricarse su propio ojo mecánico de titanio

El ingeniero californiano cuenta lo útil que le resulta tener un ojo mecánico de titanio en su cabeza.

Ojo biónico

El ingeniero californiano, Brian Stanley, es uno de los más claros ejemplos de cómo la ciencia y la creatividad pueden acoplarse para mejorar la vida de las personas.

A los 5 años, Brian perdió un ojo a causa de un retinoblastoma, un extraño pero al mismo tiempo común tipo de cáncer. En lugar de resignarse a usar un parche o lentes oscuros, decidió crear una prótesis ocular única: un ojo biónico hecho de titanio.

Su prótesis no solo es estéticamente atractiva, sino que también está repleta de avances científicos. Fabricada con titanio, un material resistente y ligero, la prótesis se integra perfectamente al rostro de Brian sin provocar infecciones o generar secreciones oculares que se puedan extender al resto de su cuerpo.

Sin embargo, según lo que reseña la BBC en una reseña, lo que hace realmente especial a esta prótesis son sus características especiales, que Brian usa para su vida cotidiana como ingeniero.

En primer lugar, el ojo biónico de titanio cuenta con iluminación LED. La prótesis de Brian tiene un LED integrado que le permite ver en lugares con poca luz. Esta característica es invaluable, ya que le permite realizar actividades nocturnas sin necesidad de ayuda adicional.

Asimismo, esas luces permiten que tenga una intercambiabilidad de colores. El ojo artificial actúa como un sofisticado accesorio de moda. Brian puede cambiar el color de su ojo biónico para que coincida con su ropa, su estado de ánimo o la ocasión.

Y como si fuera poco es resistencia al agua. Esto le permite disfrutar de actividades acuáticas sin preocupaciones. Esto es importante para Brian, ya que le gusta nadar y surfear.

Para lograr estas funcionalidades, Brian combinó su conocimiento de ingeniería con su pasión por la tecnología. Se inspiró en los ojos biónicos que se están desarrollando para personas con ceguera, y adaptó la tecnología para crear una prótesis que se ajustara a sus necesidades específicas.

La historia de Brian Stanley es un ejemplo de cómo la ciencia y la creatividad pueden unirse para mejorar la calidad de vida de las personas. Su ojo biónico no solo le ha permitido recuperar parte de su visión, sino que también lo ha convertido en un símbolo de esperanza para otras personas que han perdido extremidades.

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