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Estudio encuentra que las moscas sufren el confinamiento de la misma manera que los humanos

Al igual que los humanos, las moscas también comen más y duermen menos cuando les imponen un aislamiento.

Resulta realmente sorprendente como los animales, cuando exponen sus conductas sociales, muestran tantas similitudes a los humanos. Lo más reciente asombra aún más debido a que viene desde una especie tan, pero tan diferente a las personas. Se trata de las moscas, que según un reciente experimento demostraron que reaccionan exactamente igual que los seres pensantes cuando las someten a un aislamiento o confinamiento.

El portal Daily Mail publica que el estudio lo realizaron científicos de la Universidad Rockefeller. Estos investigadores exploraron la manera en la que reaccionan las moscas de frutas al ser encerradas en un espacio limitado, en comparación con su acostumbrado radio de acción.

El espacio, aunque suene muy limitado, es comparable con un departamento, habitación o celda para los humanos. A las moscas de frutas las encerraron en tubos de ensayos. Entonces, encontraron que estos diminutos insectos comen más y duermen menos. Un comportamiento o conducta exactamente igual a la de los seres humanos. Sin embargo, según explican los expertos, puede que sea por razones totalmente distintas. Aunque, esto último todavía está en investigación.

¿Por qué se da este comportamiento en las moscas?

En primer lugar, los científicos explican que detectaron los cambios en la conducta de las moscas, debido a diferentes expresiones en sus genes. Asimismo, también captaron algunas anomalías en las neuronas del cerebro.

De esta manera, los expertos detallan que no tienen muy claro por qué estos insectos en específico aplicaron esta conducta. Pero el equipo teoriza que el hecho de estar confinados, cuestión inusual en su corta vida, genera un alarmante estado de incertidumbre.

Por lo tanto, como no hay certezas de lo que va a pasar en el futuro, comen siempre que haya alimentos disponibles. Y de igual forma se mantienen despiertos para estar alertas cuando haya una venta abierta para abandonar el encierro.

«Nuestro estudio podría proporcionar el primer modelo animal robusto para estudiar la respuesta fisiológica del cuerpo a la soledad», dijeron los investigadores, según publica Daily Mail.

«Las moscas están programadas para tener una respuesta específica al aislamiento social. Descubrimos que la soledad tiene consecuencias patológicas, conectadas a cambios en un pequeño grupo de neuronas, y hemos comenzado a comprender qué están haciendo esas neuronas», explicó el autor principal del experimento, Michael Young. Este investigador es uno de los importantes biólogos que trabajan en la Universidad Rockefeller de la ciudad de Nueva York.

La mosca de la fruta, una vez que llega a su última transformación, es un insecto que tiene una corta vida. En cualquiera de sus géneros, podría llegar a vivir unos 28 o 30 días. Incluso con este corto periodo de tiempo de existencia, ya duerme unas 16 horas al día, en tandas divididas. Entonces, se podría decir que pasa toda su vida durmiendo. Entonces, el hecho de aislarlos, los mantuvo un poco más despiertos.

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