Ciencia

Ciencia: ¿un cadáver congelado puede revivir?

Suena como argumento de una película de terror o de ciencia ficción

hielo

Si algo tenemos seguro en la vida es que un día moriremos, pero los seres humanos hemos hecho mucho, a lo largo de nuestra historia como especie, para posponer ese momento, aunque de cualquier forma nuestra vida tiene un final.

Pero, ¿qué pasaría si tuviéramos los medios para extender la vida más allá de la muerte?

Criopreservación

Actualmente existen técnicas con las que es posible conservar células o tejidos de seres vivos en congelación.

La criopreservación consiste en mantener muestras biológicas a temperaturas de ultracongelación, es decir abajo de -80°C.

A esas temperaturas, las funciones celulares se detienen: no ocurren las reacciones bioquímicas que son parte de la vida, pero eso también hace posible que se detengan los procesos que llevan a la degradación y la muerte.

Esto no es ciencia ficción, es una técnica muy usada en procesos de reproducción asistida: así se conservan por ejemplo óvulos, espermatozoides o incluso embriones.

También se usa para conservar algunas fracciones de la sangre, como plaquetas, o sangre del cordón umbilical de los recién nacidos, que contiene células madre.

La criopreservación es un proceso complejo: no se trata simplemente de meter una muestra de sangre en el congelador.

Se deben usar agentes crioprotectores: sustancias que ayudan a que las células no se dañen en el congelamiento.

Buena parte de los tejidos vivos están formados por agua: cuando esta se congela, forma cristales de hielo, que pueden dañar y romper las membranas celulares.

El objetivo de la criopreservación no es causar la muerte de las células, sino que estas se mantengan intactas, para que una vez descongeladas sigan funcionales.

Criónica

Si podemos congelar óvulos y luego descongelarlos para fecundarlos, ¿por qué no congelar a un ser humano completo y luego “despertarlo”?

Esa pregunta es el punto de partida de la criónica: conservar en temperaturas de ultracongelación un cuerpo humano completo o al menos una parte de él, como el cerebro. Para luego revivirlo.

Pero no es lo mismo congelar un puñado de células, que podrán ser muy complejas y vitales, pero son células al fin, que un organismo formado por millones de células, tejidos, órganos, todos interconectados.

Por algo podemos criopreservar sangre, pero no corazones completos, y por eso no podemos tener algo así como un “banco de órganos congelados”, para trasplantes.

Lo que sí existe en el mundo, son un par de empresas dedicadas al negocio de congelar personas para preservar su cuerpo.

Para hacerlo usan agentes crioprotectores que sustituyen todos los fluidos del cuerpo, en un proceso parecido a lo que hacían los embalsamadores egipcios, pero con la diferencia de que no terminarás siendo una momia en un sarcófago.

Ficción

Si quieres ser candidato a terminar tus días en un congelador, primero debes morir: no es legal usar la criónica en alguien vivo. 

También debes tener suficiente dinero: el proceso cuesta unos 100,000 dólares, más una “renta” que tendrás que dejar pagada para que te mantengan guardado hasta, ¿hasta cuando?

La criónica se ofrece como una alternativa para quienes mueren de una enfermedad incurable, como algún tipo de cáncer, con la esperanza de que en el futuro, cuando se halle la cura: te despierten, te curen y ¿vivas?, ¿feliz?, ¿para siempre?

Podemos notar que mucho de la criónica se basa en suposiciones: aunque los procesos para congelar personas toman en cuenta los fundamentos de la criopreservación, nada asegura, que son efectivos en un cuerpo humano completo, sobre todo uno que ya ha muerto.

Y hasta ahora, aunque en el mundo haya un centenar de personas congeladas, nadie ha intentado revivir o despertar ninguna de ellas.

Considerando que fuera posible lograrlo, ¿seguirías siendo tú al «volver de la muerte»?  Suponiendo que todo tu organismo está intacto, incluyendo tu cerebro: ¿tendrías memorias?, ¿sabrías quién eres/eras? 

Eso sin contar que, si recuerdas tu vida anterior, la mayor parte de la gente que conociste ya estaría muerta o muy vieja.

Por ahora la criónica sigue estando en el terreno de la ficción. Y tal vez lo mejor es que así permanezca.

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