Coronavirus: define buenos objetivos [Parte 2 de la serie sobre Trabajo Remoto de 9punto5]

Coronavirus: define buenos objetivos [Parte 2 de la serie sobre Trabajo Remoto de 9punto5]

En la segunda parte de la Serie sobre Trabajo Remoto de 9punto5, desarrollamos sobre los objetivos que deberías plantearte.

Esta columna es parte de una serie de 3 artículos sobre trabajo remoto, escrita especialmente para FayerWayer por el equipo de 9punto5, organizadores de la principal conferencia sobre trabajo remoto en Latinoamérica, y expertos en la materia.

Los artículos que componen la Serie sobre Trabajo Remoto los siguientes:

Coronavirus: ¿cómo alinear tu equipo para trabajar desde casa? [Parte 1 de la serie sobre Trabajo Remoto de 9punto5]

En la primera parte de la Serie sobre Trabajo Remoto de 9punto5, te traemos consejos para comenzar por alinear al equipo.

Segunda Parte:

Define buenos objetivos

Fijar objetivos claros y que valgan la pena

Clayton M. Christensen en su libro “Competir contra la suerte” describe que las personas no necesitan un producto, si no que necesitan la tarea que ese producto realiza por ellas. El producto realiza un trabajo para o por alguien.

Un ejemplo común sobre esto, es que alguien NO necesita un taladro, necesita un agujero.

Tener esto en mente al momento de fijar objetivos es muy valioso, ya que podríamos fijarlos e invertir tiempo y recursos en alcanzarlos, para llegar finalmente a un destino que perfectamente podría no tener sentido.

Quien quiere realizar cualquier proyecto, debe entender cuál es el trabajo que logra hacer mediante él y para qué personas. Qué hace que este proyecto tenga importancia para alguien. Definir cuál es el verdadero problema a resolver.

Habiendo dicho esto de base, podemos usar diferentes métodos para fijar metas. Uno bastante difundido es el de definir objetivos que sean:

  • Específicos: tienen una definición clara y acotada de lo que se quiere conseguir.
  • Medibles: podemos medir o verificar su cumplimiento. Se definen criterios claros que determinan el éxito del proyecto.
  • Orientados a la acción: objetivos que motivan hacer algo. Regularmente en la definición del objetivo se utiliza un verbo que describe la acción a realizar.
  • Realistas: Son desafiantes pero posibles de alcanzar.
  • Con un plazo o tiempo concreto: Todos sabemos la fecha en que deberíamos haber alcanzado el objetivo.

(En inglés los llamados objetivos S.M.A.R.T.)

Ej: Entrevistar <orientado a la acción>, antes de fin de mes al<plazo concreto> al menos tres clientes <medible>, para conocer su opinión sobre la calidad de nuestro servicio.

Una aproximación algo diferente es la que —por ejemplo— utiliza Google donde aplican los llamados OKR, sistema del que puedes leer más aquí.

Considera a quiénes impacta el proyecto

Un proyecto cobra sentido en relación con las personas a quiénes ayuda o resuelve un problema. También tienes que considerar las necesidades de quién invierte en el proyecto con tiempo, espacio, herramientas y/o dinero.

Entender las expectativas de estos grupos de personas y combinarlas de forma coherente es clave para fijar buenos objetivos.

Todo es un trade-offs

Tiempo, costo y calidad son las tres variables principales para calibrar los objetivos.

La fórmula es: Calidad = Tiempo + Costo

Si quieres acortar el tiempo para completar un proyecto, necesitas aumentar el costo o reducir la calidad.

Pero ojo, acá es importante volver al inicio de este mismo artículo. Al entender cuál es realmente "el trabajo que necesitas hacer”. Muchas veces un resultado menos ambicioso en calidad, pero que está disponible antes puede ser lo que se necesita en determinadas circunstancias. Y luego desde ahí puede seguir mejorando en el tiempo.

Visualiza con anticipación los riesgos

Es importante adelantarse a los posibles riesgos que podrían girar en torno al proyecto: el riesgo de construir el producto equivocado, el riesgo de no cumplir con los tiempos, el riesgo de quedarte sin presupuesto, el riesgo de que aparezcan problemas inesperados.

No deberías vivir en base al miedo, ni planificar todo para el peor escenario, pero debes considerar los riesgos al fijar tus metas.

Divide para conquistar

Finalmente y pasándonos con un pequeño consejo para la etapa de ejecución. No deberías basar tu trabajo en tareas tamaño elefante. En este sentido es mucho mejor el trabajo hormiga.

Divide actividades complejas en subtareas más pequeñas que puedas cumplir en periodos cortos de tiempo. Lo mínimo que ganarás es la recompensa de ver que estás avanzando.