Hardware

A milímetros de la perfección: Review ROG Zephyrus S (GX531) [FW Labs]

Éste debería ser el nuevo estándar: un equipo sin compromisos, potente y extremadamente versátil, que puedes llevar a todos lados.

El mundo de los portátiles tiene un nivel de oferta que siempre cuesta explicar. Mientras los Macbooks se duermen en los laureles y los ultraportátiles festinan con sus cenizas, los netbooks se mueren y nacen computadores monstruosos especialmente hechos para jugar. Lo importante es que sigue habiendo demanda, y de un público exigente.

Sin ir más lejos, todos los fabricantes llevan un buen tiempo tratando de leer el competitivo mercado de los gamers con diferentes grados de éxito. Dichos equipos suelen ser aparatosos ya que contienen versiones modulares de piezas que antes sólo veíamos en un ‘tarro’, como tarjetas de video o procesadores que vienen del mercado de lo armado.

ROG también es culpable -si lo podemos llamar así- de esta moda, aunque ha logrado redimirse desde hace un par de años con la línea Zephyrus: laptops ultra delgados que pudieron achicar una GTX 1080 sin mayores complicaciones.

Publicidad

El Zephyrus S (GX531) es la continuación natural de esa misma premisa, pero acercándose al terreno de la grosería: tiene bajo el delgado capó una GTX 2080 que vuela, y vaya que vuela.

Pero primero, el diseño

Asus lo está haciendo muy bien: el Zephyrus S es un equipo elegante que no tiene más de 16 milímetros de grosor en el perfil, con un diseño cuadrado y en materiales de alta calidad.

Al igual que en la versión anterior, las bisagras levantan la placa de plástico inferior para permitir el paso del aire a las turbinas que tiene al centro, y que expulsan de manera muy inteligente el aire caliente que produce el equipo, que puede llegar a ser bastante en alta demanda.

Asimismo, la decisión de bajar el teclado para darle espacio y poner el trackpad a un costado sigue siendo algo incómoda al principio, pero enormemente funcional al final. Además, puedes apoyar las manos contra la mesa y trabajar en el teclado de manera muy natural.

Si algo tengo que criticar es el ruido generado con la ventilación: al recibir aire de arriba y con lo pequeño de los espacios, los ventiladores suenan bastante en modo Turbo. Puede que con audífonos no lo notes, pero incluso con el audio del equipo al máximo es muy probable que te moleste a ti, a tus compañeros de juego y a los que están escuchando la turbina de avión en TeamSpeak o Discord.

Una decisión de diseño que tampoco me parece muy acertada es el material de la tapa y la parte de atrás de la pantalla: es ese aluminio que absorbe la grasa de tus manos y se ensucia para siempre. No hay mucho que hacerle.

Publicidad

Un deportivo de verdad

La mejor comparación que podemos hacer con este equipo es con un auto deportivo de lujo: potencia sin compromisos en un paquete extremadamente bien diseñado. Si conocen autos como el Koenigsegg Agera RS, me van a entender.

Debajo del metafórico capó hay varias sorpresas:

  1. Procesador Intel Core i7-8750H
  2. Gráficos NVIDIA GeForce GTX 2080 Max-Q con 8GB de memoria GDDR6
  3. 24GB de RAM DDR4 a 2666MHz
  4. 1 TB de almacenamiento SSD NVMe M.2 (PCIE)
Publicidad

Ahondemos un poco en estas especificaciones. La decisión de no saltar a la novena generación de procesadores Intel tiene mucho que ver con lo incipiente que es dicha tecnología: los procesadores de novena generación aún no saltan de manera segura y el 8750H ha dado muestras de excelente rendimiento, entonces ¿Para qué arreglar lo que no está roto?

Por otra parte, minimizar la GTX 2080 es un logro que se paga con creces, en el amplio sentido de la palabra. Es impensado ver tanta potencia en un equipo tan pequeño, en una GPU que es capaz de raytracing, optimización por inteligencia artificial, y gráficos que jamás bajarán de «Ultra».

Publicidad

Esto se suma a la pantalla del equipo: si bien su resolución máxima es 1920×1080, la pantalla refresca a 144 Hz, lo que también le exige una enormidad a la tarjeta de video.

Lo que creo que es más importante es la elección de almacenamiento SSD usando el puerto M.2, lo que está a años luz de un disco físico y supera en varias ordenes de magnitud la velocidad de un disco de estado sólido SATA. Si a eso le sumamos los 24 GB de RAM -el procesador puede manejar casi 48- tenemos acceso inmediato a la hora de cargar archivos y ponerlos a disposición de tus juegos o aplicaciones.

Publicidad

Ya, pero… ¿Y el rendimiento?

Ya lo dijimos: el Zephyrus S es un monstruo con piel de oveja. Le tiramos varios juegos encima, y ninguno se quedó atrás en rendimiento: Apex Legends en Ultra a 144 cuadros sin problemas, World Of Warplanes también a 144 cuadros con el FOV al máximo, e incluso Quake II en su versión Raytraced, sin cuelgues ni errores.

Publicidad

Un caso especial es el de Anthem: a 60 cuadros en Ultra con DLSS activado, siendo que en muchas configuraciones el juego ha dado problemas de cuellos de botella entre el procesador y la placa madre. No nos cabe la menor duda que el equipo está hecho para soportar lo que sea que le tiremos encima.

Como ustedes saben, en FayerWayer no somos hijos de los benchmarks y en general consideramos injusto comparar equipos sólo por dichas características. Sin embargo, nos bajó la curiosidad: yo jamás había visto un render de Time Spy -el benchmark de 3DMark que aprovecha todas las ventajas de DX12- tan fluído en mi vida.

Publicidad

Lo accesorio

Hay dos puntos que considero pertinentes y realmente útiles al final del día: el teclado y ROG Armoury Crate.

Con respecto al teclado, ROG está orgulloso de Aura, su sistema unificado de luces. Sin embargo, y si bien es un sistema bastante sólido, el teclado no le hace mucha fama: la luz de las teclas es muy tenue y el recorrido de las teclas deja mucho que desear, por lo que una parte que yo esperaba fuese más ‘flashy’ y colorida terminó pasando totalmente desapercibida.

Publicidad

En último caso me hizo fijarme más en la luz del mouse ROG Strix que viene incluído en la caja, la que brilla bastante más.

Lo que sí me sirvió fue Armoury Crate, el sistema de control de hardware de Asus que te permite seleccionar distintos perfiles de ventilación, temperatura y rendimiento dependiendo de cada caso. Armoury Crate es sumamente útil en la medida de tu configuración: puedes seleccionar varios perfiles para jugar, trabajar o ver películas en 4K, y no quemar tu equipo o molestar a los demás con los ventiladores a toda máquina.

Publicidad

El precio es clave

Por supuesto, hay una parte que evité mencionar a propósito en el transcurso de este review: el Zephyrus S no es un equipo barato. De hecho ni siquiera está cerca del estándar de precio para los equipos del tipo ‘gamer’: CLP$2.400.000 aproximadamente en el mercado chileno.

De hecho, Asus sabe que este equipo es más que premium, ya que la marca nos confirmó que fueron pocas las unidades que llegaron a nuestro país. Lo entendemos: no es un equipo para todo el mundo, y probablemente tenga un lugar de privilegio en las configuraciones de streamers o profesionales del mundo del 3D o la edición de video en 4K, que pueden pagarlo sin mayores complicaciones.

Publicidad

Sin embargo, es interesante pensar que un modelo que parece ser de lujo, bien puede llegar a transformarse en un estándar. Como dije al principio: el mercado ya no prefiere las opciones más aparatosas, y es capaz de poner la comodidad sobre todas las cosas.

El desafío para ROG es hacer esto mismo hacia adelante, pero ponerlo a la altura de la mayoría de los consumidores: equipos más que funcionales con la portabilidad de lado, y a un precio accesible. Si Asus es capaz de abaratar sus costos y llegar a ese punto, bien podríamos declararlo ganador de inmediato.

Mientras eso no ocurra, podemos seguir teniendo la discusión del huevo o la gallina: es posible armar un PC igual de funcional por la mitad de ese precio, pero dejando la conveniencia, la utilidad y el peso de ROG totalmente de lado.

Síguenos en Google News:Google News

Contenido Patrocinado

Lo Último