Nos salvamos: El campo magnético protector de la Tierra pudo haber estado a punto de desaparecer

Nos salvamos: El campo magnético protector de la Tierra pudo haber estado a punto de desaparecer

Afortunadamente para nosotros, se restauró gracias a la solidificación del núcleo interno del planeta.

El geomagnetismo surge desde lo más profundo de la Tierra, donde se encuentra un núcleo de hierro y níquel. Sin embargo, esta condición de nuestro planeta se vio ofuscada en un momento de la historia hace 565 millones de años. Por suerte, todo cambió “para bien”.

El campo geomagnético, se extiende desde el núcleo interno de la Tierra hasta el encuentro con el denominado “viento solar”. El campo es relevante, puesto que, por ejemplo, la magnetosfera protege a la Tierra de los rayos cósmicos que podrían destruir la atmósfera externa, dificultando la vida en la Tierra.

El nuevo estudio publicado en la revista Nature Geoscience, expone que el campo magnético protector de la Tierra pudo haber estado a punto de desaparecer hace unos 565 millones de años. Afortunadamente para nosotros, se restauró gracias a la solidificación del núcleo interno del planeta.

Tal como rescata RT, si bien es difícil acceder al núcleo de la Tierra para hacer investigaciones directas, los cambios en el campo magnético global se reflejan en la orientación de las partículas de ciertos minerales ricos en hierro. Por esto, los expertos analizaron cristales de plagioclasa y clinopiroxeno formados hace 550-600 millones de años en Quebec, Canadá.

En base a los análisis, se concluyó que magnetosfera pasó por momentos difíciles en esa época, puesto que se debilitó y su polaridad cambiaba diez veces más rápido de lo que ocurre actualmente. Sin embargo, con el tiempo comenzó a restaurarse. La razón ahora ha quedado al descubierto: se debió a la solidificación del núcleo interior de la Tierra.

Hace algunas semanas, otro estudio planteó una controvertida hipótesis, al proponer que los elementos esenciales para la vida en la Tierra, en realidad procedieron de otro planeta. Tal planeta habría impactado al globo terráqueo en algún momento, formando también nuestro satélite natural: la Luna (ve esta nota).