Primeras horas con Sea of Thieves: Parece un juego no terminado

Primeras horas con Sea of Thieves: Parece un juego no terminado

Jugué con amigos y me divertí, pero después nos preguntamos: ¿cuánto más queda por ver en el juego?

Ayer finalmente pude descargar Sea of Thieves y empezar a creerme pirata y surcar los mares. El juego se puso disponible el día martes en Xbox One y Windows 10 y, pese a algunos problemas técnicos, ya más de un millón de jugadores se ha conectado al juego en sus primeros días.

Esto no es un review de Sea of Thieves porque apenas he jugado tres horas.

Pero sí se puede explicar "qué es Sea of Thieves" porque parece ser que las primeras horas son una perfecta fotografía del juego. Cuando comencé jugando, lo hice solo: elegí un barco pequeño, llegué a un puerto donde me dieron unas indicaciones y salí a recolectar unas gallinas.

En medio de ese proceso, tres amigos me invitaron a jugar con ellos y como este juego es más divertido -dicen- en multijugador, dejé mi sesión botada y salí a zarpar con los demás.

Lo primero fue tratar de entender que diantres había que hacer. Porque Sea of Thieves no tiene tutoriales ni nada, simplemente deja al jugador a la deriva tratando de entender qué es lo que sigue. Pero éramos cuatro, así que rápidamente dimos con la clave y empezamos a interpretar los mapas que teníamos a mano: el mapa pequeño donde sale la isla donde ir y el mapa grande donde había que buscar la isla donde ir.

Todo muy pirata, todo muy analógico en términos de los elementos a utilizar.

Manejar un barco grande implica repartirse las tareas entre los jugadores para hacer todo más eficiente. Entonces, un jugador tomó el timón para dirigir el barco, pero con las velas extendidas de frente es imposible ver lo que hay en el mar más adelante así que otro, desde la sala del capitán, revisaba el mapa y daba instrucciones de "más a la izquierda" o "cuidad con la isla, nos vamos a encallar".

Otro jugador en la vela mayor del barco tiene una campana a mano para avisar si aparece un barco rival o si se avista tierra. Y un cuarto puede dedicarse a gestionar las velas o echar el ancla.

Sea of Thieves apela a la cooperación todo el rato y sobre todo, a la comunicación oral. Jugar este juego con micrófono es esencial y sin uno, en cooperativo, nada tiene sentido.

Llegamos a la isla, donde hay que desenterrar un tesoro marcado en el mapa. Lamentablemente, la maniobra de freno fue tardía, por lo que encallamos. El barco se empezó a hundir y quedamos a la deriva, solo para darnos cuenta que estábamos en la isla equivocada. Vuelta atrás, a la isla donde partimos mediante una pantalla de carga (ahí como que la inmersión pirata se pierde un poco, eso sí).

De regreso en la misión, se nos cayó un marinero y tuvimos que anclar en medio del mar esperando que volviera. Cosas que pasan.

Ya llegando a la isla objetivo de nuevo, el barco volvió a encallar y romperse pero ahora sí lo pudimos rescatar en un gran esfuerzo de equipo: uno tapando los hoyos en la parte interior del barco, mientras otros dos sacaban el agua con baldes. Lo logramos.

Finalmente dimos con el tesoro enterrado y lo rescatamos, mientras teníamos que pelear contra esqueletos que salían desde el suelo. A punta de espadazos y disparos, los derrotamos a todos y esperábamos que nos dejaran algún tipo de loot, pero resulta que los enemigos no sueltan nada.

En las islas hay algunas cosas para recoger: balas para los cañones del barco, insumos para recuperar salud y cosas por estilo. También aparecen enemigos en forma de esqueletos o serpientes, que envenenan por un rato y toda la pantalla se ve con colores raros.

Pero después de un rato y completada la misión, nos quedamos todos con la duda: ¿y ahora qué?

Sea of Thieves, durante ese tiempo, se nos hizo divertido porque éramos cuatro personas que nos conocíamos y fue relativamente fácil coordinarse. También fue divertido por lo ridículo de ver a un tipo tratando de subirse a un barco en pleno océano, o por salvar un galeón no español del hundimiento con dos rudimentarios baldes de agua. Como la vida misma.

¿Cuánto más queda por hacer en Sea of Thieves? ¿Qué más tiene el juego para ofrecer? ¿Qué tan divertido puede ser jugar con gente desconocida, mucha que quizás no tenga micrófono o -Dios nos libre- no tenga espíritu colaborativo? En juegos donde la cooperación implica supervivencia es más fácil apelar a eso y lo se porque lo viví en The Division cuando jugué las misiones con puros tipos desconocidos y entre todos siempre nos ayudábamos. En cambio, aquí un gringo compañero de tripulación nos hundió el barco a propósito.

Sea of Thieves por ahora se ve demasiado superficial. Tanto así que parece como si no estuviera terminado.