Spotify y Taylor Swift: una historia de desamor y billetes [FW Opinión]

Spotify y Taylor Swift: una historia de desamor y billetes [FW Opinión]

El culebrón entre la cantante Taylor Swift, su discográfica y Spotify.

Parece que el romance Swift-Spotify no va a cambiar su curso en un futuro cercano y tal vez se pregunten, al igual que yo, ¿qué les pasó si hacían tan bonita pareja?

A primera vista, podríamos concluir que a Taylor le lavaron el cerebro en su disquera, ya que uno de los argumentos que dio para retirar su discografía del servicio de streaming, y que parece una cita textual de la industria musical, es el siguiente:

“No me sentía bien [teniendo su música en Spotify]. Sentí que le estaba diciendo a mis fans: “Si creas música algún día, si creas una pintura algún día, alguien puede simplemente entrar en un museo, quitarla de la pared, rasgarle una esquina, y apropiársela, ahora es suya y no tiene que pagar por eso.” No me gustó la percepción de fomentar eso. Así que decidí cambiar la forma en la que estaba haciendo las cosas”.  Taylor Swift – Yahoo Music 2014

Vemos cómo cae en la falacia de que una descarga (en este caso una reproducción) equivale a un disco que no será vendido y como resultado, un disco robado, lo que es un argumento que ha sido refutado hasta el cansancio. Simple: el robo priva a alguien más de un bien, la copia, por su parte, permite que muchos disfruten de ese bien.

Spotify, por su parte, está saludable, aunque con el corazón roto. En mayo de este año, anunció que alcanzó los 10 millones de suscriptores en todo el mundo y dice haber pagado dos billones de dólares a las disqueras por regalías:

“Taylor Swift está en lo correcto, la música es arte, el arte tiene un valor real, y los artistas merecen ser retribuidos por esto.“

Así que, a pesar de esta ruptura, tenemos Spotify para rato.

Taylor comentó que cada disco son dos años de su vida, y que le alegra mucho saber que la gente que compra su disco valore lo que hace y, al parecer, cree que las personas que no aprecian tanto su trabajo, como para comprar su CD, no merecen escucharlo. En resumen: sólo hace música para sus FANS.

Es una postura respetable, pero no se da cuenta de que está obstaculizando que nuevas personas se vuelvan sus fans, los que en un futuro comprarán sus discos y esperarán con ansia a que su próxima gira mundial asome por sus países.

Nadie te esta robando, Taylor querida

Otra cosa que Taylor parece ignorar es cómo funciona el reparto de ganancias en la industria musical. Las personas que pagan una suscripción mensual están “pagando” directamente por el acceso a su música, aquellos con un plan gratuito lo hacen indirectamente mediante los ingresos generados por la publicidad. El hecho de que reciba poco dinero de Spotify tiene que ver con que la mayor parte de las ganancias va a parar a los bolsillos de los regordetes ejecutivos de su disquera.

Está claro que lo que le importa a las disqueras es el número de discos que serán vendidos  en las primeras semanas del lanzamiento y que no se van a arriesgar a ver ese número disminuido a causa de que algunos “fans” malagradecidos prefieran la comodidad de Spotify a tener que ir a comprar el disco.

Personalmente, sí me parece que el trabajo invertido en una obra (ya sea música, película, videojuego o libro) vale lo que cuesta el bien físico, no dudo en pagar por él aun después de disfrutarlo en algún servicio de streaming. Pero no me malinterpreten, no soy el líder del movimiento anti-Swifty-mexicano, de hecho hay un aspecto de su carrera que hace que me enamore espontáneamente de ella: su amor por los fans.

Meeting everyone after the rooftop Secret Sessions and taking weird pictures = the greatest joy of my life.

Kuva, jonka Taylor Swift (@taylorswift) julkaisi

En la misma entrevista confesó que la relación más importante de su vida es con sus fans y que, como cualquier otra relación, necesita mucho esfuerzo para salir adelante y lo dejó claro y demostrado en sus Secret sessions. Sí, puede parecer muy ingenuo creerle toda esa dulzura pero, esta vez, he decidido ser un poco crédulo.

Al final, en esta historia de (des)amor, la última palabra la tienen los fans (y no tan fans). Sólo el tiempo podrá dar la respuesta acerca de si Swift tenía razón o no.

Ustedes, ¿son fans de Taylor Swift? ¿Compraron 1989? ¿La extrañan en Spotify? Todos sus comentarios serán bienvenidos.