Columna

Por qué el Moto X me hizo cambiar a Android

Después de casi 7 años usando exclusivamente un iPhone en mi día a día, finalmente este celular me hizo cambiar de vereda.

Nokia, Sony, Palm y Apple. Si tuviera que resumir mi historia de celulares, esas cuatro marcas son las que más se repiten. Todo comenzó con un Nokia 6120, que luego fue reemplazado por un revolucionario 7160 (casi el mismo de Matrix) con el que hice mis primeros sitios móviles (¡WAP!). Luego vino el Sony Ericsson T68i (quizás mi teléfono favorito de todos los tiempos), un equipo pionero con Bluetooth y pantalla a color — que los críticos no entendían cual era la utilidad.

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Luego pude dar el salto a los teléfonos “inteligentes” — de la década pasada — como el Sony Ericsson P900: Cámara de fotos (¡fotolog!) y una pantalla de “alta definición” con sus 2.9 pulgadas, 208×320 pixeles y 132 ppi de resolución — algo que hoy Jonathan consideraría impresentable.

Terminando con el que fue quizás el último gran equipo de su generación, antes de entrar a la era multitáctil: El Palm Treo 650. Podría escribir una oda a ese equipo. El Treo tenía una interfaz simple e intuitiva, existían decenas de miles de aplicaciones y el teclado (en mi opinión) era muy superior al de un BlackBerry. Lamentablemente era muy grande, pesado y Palm OS se reiniciaba en medio de una llamada.

Grandes éxitos del cambio de milenio. (cc) Leo Prieto / Wayerless

Pero estos ya eran equipos que podías sincronizar con tu computador, compartir tu conexión GPRS/EDGE por Bluetooth (o infrarrojo en el caso del 6120), revisar tu email o navegar por internet. Una promesa de lo que vendría.

Te guste o no, el iPhone cambió todo. Todos los sistemas operativos que hoy usamos en los teléfonos inteligentes — Android, Windows Phone, Firefox OS, etc — fueron creados o reformulados después del lanzamiento del equipo de Apple. Hice la fila para conseguir el primer modelo disponible — con desbloqueo por hardware incluído — y lo he ido actualizando con cada nuevo modelo hasta llegar al iPhone 5s.

El iPhone nunca ha sido perfecto, pero en mi opinión siempre fue el mejor.

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Mi primer Motorola

Mi corazón geek siempre le ha tenido un cariño especial a Motorola por ser los inventores de la telefonía celular, pero nunca tuve un teléfono de la marca. A mi madre le insistí que se comprara un RAZR V3, pero yo estaba interesado en equipos como el P900 o Treo 650.

También siempre le he tenido un cariño especial a Android. Nunca me sentí amarrado al iPhone, esperando saltar a cualquier nueva plataforma que fuera mejor que iOS. Use el emulador de Android en mi Mac durante meses, revisando y publicando cada avance antes que saliera al público. Cuando finalmente salió el T-Mobile G1 (alias HTC Dream) — el primer smartphone con Android — me compré uno esperando hacer el cambio, pero lo terminé vendiendo en menos de un mes. Lamentablemente mi experiencia fue mala, el equipo era lento y Android todavía no tenía el mismo nivel de madurez que iPhone OS (como se llamada iOS en esa época).

Como buen fanático de la tecnología, cada vez que se anunciaba un nuevo equipo me entusiasmaba leyendo sus especificaciones. Sony Xperias, Huaweis, Samsung Galaxys y Nokia Lumias fueron todos equipos que podrían haber reemplazado mi iPhone. Pero aunque en el papel eran superiores, la experiencia de uso no lo era. Ya se que me van a decir AppleWayer, pero la integración de hardware y software que logra Apple es realmente alucinante. Difícil de superar. Cada equipo Android o Windows Phone no duraba más de un par de días en mis manos y luego continuaba su vida en las manos de algún otro miembro de Betazeta. Yo seguía de un iPhone a otro.

Hasta que pude probar el Moto X en septiembre de 2013.

¡Android puro!

En esa época Motorola había sido comprada por Google, por lo que quizás tenían justificación adicional para hacer lo que espero algún día todos los fabricantes hagan: Lanzaron un teléfono sin modificar Android — agregaron servicios y aplicaciones exclusivas, pero sin reemplazar las que vienen por defecto.

No era un equipo de la línea Nexus — la línea “oficial” de Google que viene con Android puro, pero generalmente disponible exclusivamente en Estados Unidos a precio completo. Este era un equipo masivo, no exclusivo, disponible globalmente a un precio razonable.

Fue amor a primera vista. De todas las cosas que me llamaron la atención, hubo 3 que destacaban por sobre el resto: Pantalla, diseño y rendimiento. Es un teléfono rápido, con reacción instantánea (sin lag), quizás lo más importante en un teléfono de gama alta. Su diseño curvo y ergonómico lo hacía cómodo en la mano y desaparecía en el bolsillo (lo siento Jony Ive, los humanos no somos rectangulares).

Pero la guinda de la torta para mi fue la pantalla. El glorioso brillo y contraste OLED, con un tamaño mucho mayor que el iPhone 5s al que estaba acostumbrado, pero sin llegar a ser un phablet.

Aparte tenía funciones que ni siquiera otros equipos de Nexus ofrecían, como poder invocar funciones del equipo simplemente dictando “OK Google”, un verdadero manos libres que funciona como por arte de magia.

Tres meses estuvo en mi otro bolsillo, como equipo secundario, hasta que finalmente llegó el día de reemplazar al iPhone.

Moto X primera generación. (cc) Marcelo Soto / Wayerless

Un año con Android

Después de más de 7 años usando iPhone, escapar del ecosistema de Apple no es algo transparente, pero tampoco imposible. De hecho, se hizo más fácil gracias a Migración Motorola — una aplicación que te permite migrar del ecosistema de Apple al ecosistema de Google. Samsung tiene algo similar llamado Smart Switch y Sony tiene Xperia Transfer, así como varios otros fabricantes.

El paso de iOS a Android no fue instantáneo ni funcionó perfecto al primer intento. Tuve que formatear 2 veces el Moto X y comenzar de nuevo, ya que mis más de 3.000 contactos no se lograban traspasar correctamente. Pero no pierdan la esperanza queridos lectores, si quieren hacer el cambio, tengan paciencia que la recompensa vale la pena.

La otra razón que me había frenado en el pasado, la disponibilidad y calidad de aplicaciones, hoy es cada vez más equilibrada entre Android e iOS. Si antes sólo existía Instagram o IFTTT para el sistema operativo de la manzanita, hoy esas aplicaciones también están en Android — hasta Microsoft ofrece Office para Android. Cada vez son menos las empresas que lanzan apps sólo para iOS — siendo Facebook una de las curiosas excepciones, con Hyperlapse, Paper y Rooms sólo disponibles para iOS.

Aunque llevo suficiente tiempo con Android para haberme acostumbrado, aún echo de menos la consistencia entre las aplicaciones de iOS. No importa si la app fue hecha en Cupertino o por un adolescente en Coyhaique, el 99% de las aplicaciones tienen un mismo nivel de calidad, entregando una excelente experiencia de uso. Incluso el mismo sistema operativo Android tiene una interfaz menos amigable que iOS, con funciones que priorizan los servicios de Google por sobre lo que tienes en tu teléfono — si buscas un app en iOS por nombre, el primer resultado es la app en tu equipo, mientras que en Android la primera opción es realizar una búsqueda en la web, aunque tengas la aplicación instalada.

Lightning, la importancia de puertos reversibles. (cc) Marcelo Soto / Wayerless

Lightning, el famoso enchufe reversible de Apple que reemplazó el conector tipo iPod que se usó por más de una década, es otra cosa que se echa de menos del iPhone. Poder enchufar correctamente sin tener que fijarse para que lado está apuntando el cable es un placer. Algo tan sencillo, pero tan importante. Si, lo se, es tecnología propietaria de Apple y da rabia que no lo hayan licenciado abiertamente como lo hicieron con Mini DisplayPort. Habrá que esperar que se masifique el conector reversible USB Tipo-C.

Incluso la apertura y flexibilidad que tanto destacan los fanáticos del androide, no es tan importante como parece. Si, reconozco que me encanta poder instalar un APK sin tener que usar Google Play, pero mucho de la flexibilidad requiere rootear el teléfono, lo mismo que obtienes al jailbreakear un iPhone. Finalmente todas estas son funciones que sólo nos interesan a menos del 1% de los usuarios, la mayoría busca un equipo que simplemente funcione, día tras día, de la mejor forma posible.

Por eso me gusta tanto el Moto X. No importa si tu equipo tiene ocho núcleos en su procesador o varios GB de RAM, en mi opinión la mejor experiencia — rendimiento, facilidad de uso, consistencia en la interfaz — la tienen los equipos con “Android puro”. Por mucha tecnología innovadora y funciones exclusivas que tenga el Moto X, la razón por la cual recomiendo este equipo por sobre cualquier otro es simple y sencillamente la superior experiencia Android que ofrece. Un ejemplo digno de la misma empresa que inventó la telefonía celular.

Ese es el ejemplo que todos los fabricantes deberían seguir.

No existe el teléfono perfecto

Tampoco quiero decir que el Moto X sea perfecto (no lo es). Ni tampoco que Android sea perfecto (no lo es). Lamentablemente, todavía no he conocido el equipo perfecto — tampoco lo es el iPhone 6 ni iOS 8. Pero todos los anteriores son, en mi opinión, los mejores exponentes de sus respectivos ecosistemas.

El Moto X del 2013 fue reemplazado este año por el modelo 2014, conocido como Moto X Segunda Generación (podrían haberlo llamado simplemente Moto X2), mejorando muchas cosas de la primera versión. Incluyendo una pantalla más grande (sin agrandar mucho el equipo), con una mayor resolución (1920 x 1080 Full HD a 424 ppi), y una mejor cámara. En mi opinión este último sigue siendo el punto débil, aunque la cámara es mucho mejor que la anterior, todavía está lejos de la luminosidad que se puede lograr con un Xperia Z2 o Z3. Algunos han reclamado por la batería, pero en mi experiencia me dura el día laboral completo, tal como comentaba Jonathan, que es a lo que estoy acostumbrado — ni la mega-batería del Xperia Z2 en modo Stamina lograba superar eso.

iPhone 6 vs Moto X (2014) vs Xperia Z2 vs iPhone 6 Plus. ¡Fight! (cc) Leo Prieto / Wayerless

Hablando del Xperia Z2, ese es otro teléfono que ando trayendo en mi mochila, por una simple razón: Su cámara. Si bien no es tan rápida como la cámara del iPhone 5s o iPhone 6, tiene una luminosidad extraordinaria. Eso significa que en momentos de poca luz (incluso de noche), es capaz de tomar fotos superiores a cualquier teléfono que he podido probar. Lamentablemente es lento para un teléfono con 4 núcleos y 3GB de RAM (maldito lag) y aunque tiene el mismo tamaño de pantalla del Moto X el equipo es bastante más grande, aparte de ser y sentirse frágil.

Puede que parezca trivial, pero los iPhones o Xperia Zs, se sienten frágiles y sufren si no los tienes con carcasa. Otro punto más para el Moto X: Tiene una calidad de construcción solida y sin embargo no se siente frágil como otros equipos de gama alta. Mi hijo de un año se puede pasear tranquilamente jugando a que habla por teléfono y yo no lo tengo que perseguir angustiado que vaya a botar y romper el equipo.

Volviendo al tema de la cámara, esa es otra molestia que aún mantengo con Android. No existe la variedad y calidad de aplicaciones de fotografía que hay en iOS. Espero que pronto aparezca algo similar a Camera+ y que Instagram (¿Facebook?) se digne a hacer una versión de Hyperlapse para Android. Por suerte ya llegó VSCO Cam.

Un gran momento para ser fanático de la tecnología

Aparte de querer compartir mi experiencia pasando de iPhone a Android y la evolución constante de esta industria, creo que la conclusión que quiero hacer va un poco más allá: No importa si es Android, iOS o Windows Phone, hoy los sistemas operativos móviles han evolucionado tanto que nos podemos regodear entre las opciones disponibles. Si bien antes estaba convencido que iOS era superior a las otras plataformas, hoy eso ya no es tan fácil de declarar.

Hasta Microsoft, que llegó tarde a esta nueva generación, se puso al día con Windows Phone 8.1. Una interfaz impecable y original, un centro de notificaciones superior a las otras plataformas en muchos sentidos, y con la disponibilidad de todas las aplicaciones clave que antes faltaban — WhatsApp, Waze, Instagram, etc. Ahora si tan sólo estuviera disponible Chrome o Firefox de forma oficial.

iOS 8 ha integrado muchas innovaciones que antes sólo habían en Android (y viceversa). Hoy iOS entrega mayor libertad e integración a terceros, tanto entre aplicaciones como con el propio sistema operativo. Si tienes un Mac, sigue siendo difícil justificar un móvil que no sea Apple, debido a la superior integración que tiene con OS X Yosemite y todo el ecosistema de la manzana.

Finalmente el chileno Matias Duarte y su equipo en Google han hecho un increíble trabajo con Android, puliendo y mejorando la experiencia de uso en KitKat y Lollipop. Ahora a esperar que llegue pronto Android 5 a mi Moto X Segunda Generación (¿en serio no había un nombre más corto?). Aunque sería ideal poder actualizar Android inmediatamente una vez que está disponible — y no tener que esperar que lo liberen fabricante por fabricante. Pero esperemos que eso sea parte de las mejoras que sigan llegando para Android el 2015.

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