Columna

“Soy humano pero mi pareja no”: 4 personas que se enamoraron de objetos

La última cinta del director de cine Spike Jonze se llama ‘Her‘, la que ha logrado diversas nominaciones a los premios Oscar del presente año y relata la historia de un solitario escritor que se termina enamorando de la Inteligencia Artificial de su sistema operativo, con quien interactúa con comandos de voz como si fuera una persona.

Teniendo a ‘Her’ como referencia, y debido a que hoy en muchos lugares las parejas celebran el Día de San Valentín, no está de más recordar que entre todas las formas de demostrar amor hay una curiosa parafilia (o orientación sexual afirman algunos) llamada ‘objetofilia‘ — o ‘Objectùm-Sexuality‘, como se definen quienes tienen esta condición —, la que consiste en sentir atracción emocional y sentimental hacia un objeto.

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Lo curioso es que los objetofílicos afirman que esta condición no es un fetiche, pues los fetichistas necesitan estar en la presencia del objeto como catalizador de su gratificación sexual, mientras que los objetofílicos sienten un amor por el objeto que va más allá que la mera exitación sexual, pues lo ven como su pareja amorosa.

Aún así, no está de más saber acerca de los casos más curiosos de esta poco común condición:

La mujer casada con el Muro de Berlín

Eija-Riitta Eklöf (quien se cambió simbólicamente su apellido a ‘Berliner-Mauer’, o Muro de Berlín en alemán) es una sueca que fue la primera persona en los tiempos modernos en reconocer públicamente su amor a un objeto al casarse simbólicamente con el Muro de Berlín el 17 de junio de 1979.

En 1996, Eklöf lanzó el primer sitio web dedicado a personas con esta condición, donde crearon una red de apoyo donde compartían su experiencia. Ahora, sus sucesores mantienen el sitio web objectum-sexuality.org dedicado a reunir a personas de todo el mundo con gustos similares.

La mujer casada con la Torre Eiffel

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Erika LaBrie fue una exitosa arquera que ganó numerosos torneos internacionales de tiro al arco en Estados Unidos y Japón, y posteriormente también se casó con un monumento adoptando su apellido: Ahora ella se hace llamar Erika Eiffel pues contrajo simbólicamente matrimonio con la emblemática torre de hierro de París (aunque también tuvo una relación de varios años con el Muro de Berlín).

En una entrevista televisiva, un conductor le preguntó a Erika Eiffel si su condición «es como estar enamorado de esa modelo de la televisión que sabes que jamás podrás obtener«, a lo que la mujer asintió con una sonrisa.

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El hombre enamorado de su iBook

 

Cuando el semanario alemán Der Spiegel realizó una investigación sobre la objetofilia en 2007, se encontró con el curioso caso del estudiante de sicología de 35 años Bill Rifka, quien admitía mantener una relación con su iBook, y afirmaba que «usualmente coqueteo con muchos laptops en eBay y siento un verdadero deseo (…) Para mí, mi Mac es hombre, por lo que se podría decir que vivo en una relación homosexual«.

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El hombre enamorado de su almohada

(C) New York Times

Nisan es el apodo con el que se define a sí mismo un hombre de casi cuarenta años de Japón que está enamorado de Nemu, un personaje de una especie de videojuego para adultos (o ‘novela visual’) llamado Da Capo, y que protagonizó un artículo del periódico New York Times sobre los japoneses enamorados de personajes ficticios, a quienes les llaman ‘amantes en 2-D’. Para poder abrazar a su amada, Nisan imprimió a Nemo en una almohada para abrazar, que los japoneses llaman dakimakura.

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Esta es una pequeña selección de numerosos casos que uno puede encontrar en línea de personas enamoradas de objetos físicos, como el coreano que se casó con su dakimakura, una alemana enamorada de las torres gemelas, un japonés que se casó con un personaje de un videojuego de Nintendo DS, o un tipo que tenía una relación erótica con un automóvil Austin Metro (de hecho es bastante ‘común’ los hombres enamorados de sus automóviles. Se le conoce informalmente como ‘mechasexuales‘).

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