Los #Twitterroristas salen de la cárcel pero una nueva ley castigará rumores en redes sociales en México

Los #Twitterroristas salen de la cárcel pero una nueva ley castigará rumores en redes sociales en México

Luego de pasar un mes en prisión, los dos mexicanos acusados de terrorismo y sabotaje que actuaban como los #Twitterroristas a través de las redes sociales fueron liberados y les retiraron los cargos en su contra.

María de Jesús Pagola, comentarista de radio y Gilberto Martínez Vera, profesor de matemáticas consideran demandar al gobernador del estado oriental de Veracruz, Javier Duarte, por los daños y perjuicios ocasionados por una acción que ellos mismos consideraron inocente. Según afirmó Pagola, ella sólo se limitó a retwitear un mensaje que decía que estaban secuestrando niños en una escuela del barrio. El problema ahora es que el Estado parece haber tomado esto como un justificativo para castigar cualquier rumor a través de las redes sociales.

Como comentamos en la nota cuando se conoció el arresto, Veracruz se convirtió en pocos minutos en un caos vehicular cuando el mensaje de los secuestros comenzó a difundirse de boca en boca. Cientos de personas dejaron sus autos tirados en la calle y corrieron a “salvar a sus hijos” provocando cerca de 26 accidentes de tránsito en pocos minutos. Según informaron luego varias fuentes, la ciudad ya se encontraba colapsada por este rumor de los secuestros casi dos horas antes de que el mensaje comenzara a tomar fuerza en las redes sociales, uno de los argumentos que utiliza la defensa de los #Twitterroristas.

El 21 de septiembre pasado, mismo día que fueron liberados, el Congreso de Veracruz aprobó la propuesta de tipificar como delito la perturbación del orden público a través de cualquier medio masivo, aplicando un castigo de entre uno y cuatro años de prisión y casi 2 millones de dólares de multa a quienes, según argumenta la ley “Por cualquier medio afirme falsamente la existencia de aparatos explosivos u otros, de ataques contra armas de fuego o de sustancias químicas, biológicas o tóxicas que puedan causar daño a la salud, ocasionando la perturbación del orden público”.

La aprobación de esta ley desató críticas en las redes sociales, entre las que se destaca la del periodista Daniel Moreno, Director del sitio Animal Político: “¿Qué dices cuando el mismo día que se aprueba la #LeyJavierDuarte hay 28 muertos en plena zona turística de Veracruz?”, es lo que escribió en Twitter y la polémica comenzó ya que no parece ser una solución a la violencia real que existe en muchos estados de Méxcio castigar a quienes disparan rumores sino buscar a los verdaderos generadores de la violencia con las herramientas que provee el Estado que administran.

Pero en el contexto del caso de las redes sociales ¿Quiénes estarían errados en este caso? ¿Los que toman la información difundida en Twitter como real sin chequear fuentes directas o los irresponsables que abusan de una herramienta con el poder informativo que posee Twitter? Esto surge porque el caso mexicano es un reflejo de miles de casos menos graves para la sociedad pero, en muchos casos, para un individuo, que suelen suceder en esta red social, cuando un grupo de entusiastas pseudoprofesionales decide matar a alguna celebridad para convertirla en Trending Topic, algo que lamentablemente suele viralizarse de manera dramática por cuanta persona recibe la información y no la chequea.

Salvando las distancias y la complejidad del caso mexicano, hace apenas dos días un supuesto incendio en una sala de cine del shopping más grande de Buenos Aires se convirtió en tendencia en pocos minutos y si uno leía la cronología de los comentarios agregados a la noticia original, poco más que se había incendiado la mitad del lugar. Al volver la calma, o mejor dicho, al convertirse en tema viejo en Twitter, fuentes oficiales de los cines informaban que el humo visto en una sala provenía de una aspiradora rota y que por prevención evacuaron sólo esa sala.

Link: #Twiterroristas salen de la cárcel pero nueva ley castigará rumores en redes sociales en México (Knight Center of Journalism)