Móviles

Así puedes mejorar una de las fotos más difíciles de tomar: las que están en movimiento

El movimiento es el enemigo natural de la nitidez, pero no es invencible.

Foto: Cortesía

Hay fotos que se toman casi solas: una taza quieta, un paisaje inmóvil, una pose preparada. Y luego están las otras: las que corren, saltan, bailan o simplemente no se quedan quietas ni un segundo. Ahí es donde muchos descubren que la cámara (o el teléfono) no siempre ve el mundo como el ojo humano.

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La buena noticia es que una foto en movimiento no depende de magia ni de suerte: depende de técnica, decisiones rápidas y, sobre todo, de saber qué ajustes están trabajando en tu contra.

El error clásico: una velocidad de obturación que no corresponde

Uno de los fallos más comunes al fotografiar sujetos en movimiento es elegir una velocidad de obturación inadecuada, algo que también destaca Adobe en sus recomendaciones sobre fotografía. La velocidad de obturación es, básicamente, cuánto tiempo el sensor “ve” la escena.


  • Si la velocidad es alta, la exposición dura muy poco: entra menos luz, pero el movimiento se congela mejor.
  • Si la velocidad es baja, el obturador permanece abierto más tiempo: entra más luz, pero cualquier movimiento se convierte en estelas o desenfoque.

En términos prácticos, cuando una persona sale “fantasma” o un deportista aparece con la cara borrosa, muchas veces no es por falta de calidad, sino por un ajuste que dejó el obturador abierto más de lo necesario. El movimiento no perdona exposiciones largas.

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Nitidez no es solo enfoque: también es estabilidad y distancia

Otro problema frecuente no siempre se reconoce como “error”, porque no es un botón específico: descuidar la nitidez en distintas distancias mientras el sujeto se mueve. Esto pasa mucho cuando alguien intenta fotografiar un concierto desde lejos o captar a una persona caminando de frente.

En esas situaciones, el enfoque puede “cazar” el fondo, perder al sujeto, o cambiar de punto justo cuando ocurre el momento importante. Y si a eso se suma un pequeño temblor de manos, el resultado puede verse rígido o confuso.

Aquí conviene recordar algo: una foto nítida es una suma de enfoque + velocidad + pulso. Si una parte falla, lo demás no alcanza para salvarla.

Trucos que funcionan incluso con celular

La ventaja actual es que no hace falta una cámara profesional para mejorar mucho. Con teléfonos recientes, el software y los sensores ayudan bastante, especialmente en escenas complejas. Algunos modelos incluso incorporan procesamiento avanzado para mantener claridad, color y profundidad cuando el sujeto se mueve.

Sin entrar en marcas como si esto fuera un catálogo, la idea es simple: si el teléfono tiene modo deportivo, modo acción, ráfaga o seguimiento de enfoque, vale la pena usarlo. Son herramientas diseñadas justamente para ese escenario donde la vida real no se queda quieta.

Consejo práctico: si el celular lo permite, activar ráfaga (varias fotos en segundos) suele ser más efectivo que intentar “la foto perfecta” con un solo disparo.

El teleobjetivo: el aliado silencioso para movimientos a distancia

Cuando el sujeto está lejos —un artista en el escenario, alguien en una cancha, un detalle en un viaje—, el teleobjetivo puede marcar la diferencia. Un teleobjetivo es una lente de distancia focal larga que “acerca” visualmente el sujeto, sin necesidad de que la persona se mueva hacia él.

¿Por qué ayuda con movimiento? Porque permite encuadrar mejor sin recortar tanto después. Y cuando se recorta mucho, cualquier desenfoque se nota más. Además, un encuadre más cerrado reduce el “ruido visual” alrededor y hace que la imagen se lea más claro.

Eso sí: el teleobjetivo también exige más estabilidad. A mayor zoom, más se notan los temblores. Por eso, conviene apoyar los codos, respirar antes de disparar o usar estabilización si el equipo la ofrece.

La regla final: decidir si quieres congelar o mostrar movimiento

No todas las fotos de movimiento deben verse “congeladas”. A veces, una leve estela o un fondo con barrido hace que la imagen se sienta viva. El punto es que sea una decisión, no un accidente.

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En resumen, mejorar fotos en movimiento se logra entendiendo lo básico: velocidad de obturación adecuada, enfoque que siga al sujeto y una herramienta de encuadre (como teleobjetivo o ráfaga) que reduzca el margen de error. Y con eso, la próxima vez que alguien corra frente a la cámara, la foto no tendrá que correr detrás.

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