En las últimas horas, las redes sociales se inundaron de especulaciones sobre el lanzamiento de un teléfono inteligente fabricado por Starlink (o Tesla), apodado por los entusiastas como “Model Pi”.
Sin embargo, Elon Musk ha intervenido directamente para frenar el “hype”: Starlink no está desarrollando un celular propio. Según lo recogido por Infobae, la estrategia de la compañía para este 2026 no es competir con fabricantes como Apple o Samsung, sino convertir la tecnología Direct-to-Cell en un estándar universal que funcione en los smartphones que ya tenemos en el bolsillo.

Lee también: ¿Bixby más inteligente? Samsung actualiza su asistente en One UI 8.5
Conectividad directa, no hardware nuevo
El enfoque de Musk es puramente técnico y de infraestructura. En lugar de obligar al usuario a comprar un dispositivo nuevo, Starlink está perfeccionando sus satélites de segunda generación (V2) para que actúen como “torres de telefonía en el espacio”. Esto permitirá:
- Eliminar zonas muertas: Conexión en desiertos, montañas o alta mar sin necesidad de antenas terrestres.
- Compatibilidad LTE: El servicio está diseñado para funcionar con teléfonos 4G y 5G estándar mediante acuerdos con operadoras locales.
- Servicios de emergencia: La prioridad inicial sigue siendo garantizar que cualquier persona pueda enviar mensajes de texto y realizar llamadas de auxilio desde cualquier punto del planeta.

¿Por qué Musk rechaza la idea de un teléfono?
Durante su intervención, el CEO de SpaceX argumentó que la industria de los smartphones es un mercado maduro y saturado. Fabricar un teléfono requeriría una infraestructura de soporte, software (un sistema operativo propio) y distribución que hoy no forman parte del núcleo de Starlink.
La verdadera innovación, según el empresario, reside en la capa de conectividad invisible. Si Starlink logra que tu iPhone o Android actual se conecte al espacio de forma fluida, un “Starlink Phone” pierde su razón de ser comercial.
No obstante, Musk dejó una pequeña puerta abierta para el futuro —fiel a su estilo— sugiriendo que solo consideraría fabricar un dispositivo si las plataformas actuales (iOS y Android) comenzaran a ejercer censura o control extremo sobre las aplicaciones de su ecosistema, como X (antes Twitter).
