Según ha confirmado el analista Marc Gurman, Apple ha decidido dar marcha atrás en sus planes de lanzar este servicio de suscripción independiente. La compañía prefiere, por ahora, reforzar las funciones ya existentes en su app Salud, una decisión que cede terreno crítico frente a Google y Samsung, quienes ya han tomado la delantera integrando IA predictiva de salud de forma nativa en sus ecosistemas.

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El proyecto Mulberry buscaba utilizar los datos biométricos del Apple Watch para ofrecer un “entrenador de vida” que sugeriría dietas, rutinas de sueño y planes de ejercicio personalizados mediante algoritmos avanzados. Sin embargo, en este febrero de 2026, Apple ha optado por la cautela. La dificultad de garantizar que las recomendaciones médicas generadas por la IA fueran infalibles y los desafíos para procesar esos datos sin comprometer la estricta privacidad de la marca han sido los detonantes de esta cancelación estratégica.
Vía libre para Google y Samsung
Esta retirada de Apple deja el camino despejado para sus principales rivales. Mientras Cupertino retrocede, Google (con Fitbit) y Samsung ya han comenzado a implementar IA predictiva que no solo registra datos, sino que se anticipa a posibles problemas de salud del usuario. La ausencia de Mulberry significa que los usuarios de iPhone no tendrán, al menos a corto plazo, una herramienta de asesoramiento proactivo que compita con el nivel de integración que ya ofrecen el Galaxy Watch y el Pixel Watch.

Para Apple, el foco ahora se traslada a mejorar la precisión de los sensores actuales y la interpretación de datos dentro de la aplicación Salud estándar, evitando los riesgos legales y éticos que supondría un “coach” virtual que tome decisiones por el usuario. La ambición de monetizar la salud mediante una suscripción de IA tendrá que esperar, mientras que la competencia ya está capitalizando esa necesidad en el mercado de wearables.
