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¿La carga inalámbrica arruina tu batería? Esto es lo que dicen los expertos

Es cómoda, elegante y moderna… pero también calienta tu teléfono.

Carga inalámbrica Qi2. WPC (WPC/Europa Press)

La escena es conocida: dejas tu teléfono sobre esa base minimalista en la mesita de noche y, con un pequeño “clic” magnético, comienza la magia. Sin cables enredados, sin puertos flojos. Pero tras semanas de uso, tu teléfono parece más caliente de lo habitual.

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Ahí surge la pregunta: ¿esto es malo para la batería? ¿Es esa carga inalámbrica tan inofensiva como parece… o es una amenaza silenciosa para la salud de tu smartphone?

El mito: la carga inalámbrica estresa tu batería

No es raro escuchar comentarios como “yo no uso carga inalámbrica porque calienta demasiado el teléfono” o “eso daña la batería a largo plazo”. Tiene sentido, ¿no? Después de todo, el calor es uno de los enemigos naturales de las baterías de litio.


La carga inalámbrica genera más calor que la tradicional por cable. Eso se nota. Y cuando tu teléfono se siente más caliente de lo normal, es fácil pensar que algo va mal. Pero… ¿qué tan cierto es esto?

Lo que dicen los expertos (y es bastante tranquilizador)

Según Ritesh Chugh, profesor asociado de Tecnología en la Universidad Central de Queensland, la respuesta es clara:

“No, la carga inalámbrica no agota la batería de tu teléfono”.

Eso sí, puede elevar un poco la temperatura del dispositivo, especialmente si se usa con frecuencia. Pero los teléfonos modernos están diseñados para gestionarlo sin problemas.

¿Cómo funciona realmente?

“La carga inalámbrica utiliza inducción electromagnética: una bobina en la base crea un campo magnético que genera una corriente en la bobina del teléfono. Esa corriente se convierte en energía para cargar la batería”.

Y aunque el proceso suena sofisticado, es menos eficiente que el cable tradicional, según explica Kent Griffith, profesor de Química y Bioquímica en la Universidad de California, San Diego.

  • Carga por cable: hasta 95 % de eficiencia
  • Carga inalámbrica: entre 70 % y 80 %, o menos si la alineación no es perfecta

¿Y qué pasa con esa pérdida de eficiencia? Se convierte en... lo adivinaste: calor. Y sí, ese calor puede acelerar ligeramente el envejecimiento de la batería, pero no al nivel catastrófico que algunos creen.

Consejos para cargar sin preocupaciones

La clave, como en casi todo, está en hacerlo bien. Aquí algunas recomendaciones expertas:

  • Usa cargadores certificados (Qi o Qi2). Incluyen funciones como control de temperatura, apagado automático y protección contra objetos extraños.
  • Evita superficies que acumulen calor. Nada de cargar el teléfono sobre almohadas, sofás o camas.
  • Si el teléfono se calienta demasiado, levántalo un rato antes de seguir cargando.
  • Alinea bien las bobinas del cargador con el teléfono. Una mala alineación = menos eficiencia = más calor.

Entonces… ¿es mejor evitar la carga inalámbrica?

No necesariamente. Para la mayoría de los usuarios, la carga inalámbrica ocasional o incluso diaria no representa un problema real. Es menos eficiente, sí, y calienta más que el cable… pero si usas un buen cargador y cuidas la ventilación, no hay drama.

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La verdadera clave es evitar el sobrecalentamiento constante. Ese, más que el tipo de carga, es el enemigo silencioso.

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