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¿Windows Phone regresa desde las cenizas? Esto es lo que se sabe

Un fabricante pequeño quiere devolver “Windows en el bolsillo” con su teléfono.

Windows Phone
Windows Phone

Durante años, la idea de llevar un “Windows de verdad” en el bolsillo ha sido una especie de mito tecnológico: aparece, emociona a los nostálgicos y vuelve a desaparecer en una nube de compatibilidades dudosas.

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Pero en 2026 el concepto vuelve a asomar, no desde Redmond, sino desde un actor inesperado. La apuesta: un smartphone que no se conforma con imitar a un PC, sino que arranca Windows 11 directamente en el hardware.

Y, de paso, se permite un guiño estético a una plataforma que muchos juraron no extrañar… hasta que la vieron desaparecer.


NexDock cambia el guion: del “lapdock” al “phone-PC”

NexDock no es un nombre nuevo para quienes siguen el mundillo de los lapdocks: esas “carcasas” de portátil (pantalla, teclado y batería) que convierten un móvil Android en algo parecido a un laptop gracias a modos como DeX.

Ahora, la compañía anuncia el NexPhone, un smartphone diseñado para funcionar como el cerebro de un equipo completo cuando se conecta a un monitor por USB-C.

La propuesta tiene un subtexto claro: Microsoft lo intentó antes con Continuum, aquella idea de “un teléfono que se convierte en PC”, y terminó archivándola.

NexDock, sin embargo, parece convencida de que el problema no era el sueño, sino el momento… y quizá el tamaño del equipo que se atrevía a soñarlo.

NexPhone
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Dual-boot real y un regreso con baldosas: el toque Windows Phone

Según lo publicado por Windows Central, la clave del NexPhone está en su dual-boot real entre Android 16 y Windows 11, sin virtualización ni streaming. En otras palabras: Windows no está “actuando”, está corriendo.

Para que el uso táctil no se convierta en un deporte de precisión, NexDock añade un launcher personalizado que rescata las míticas live tiles, ese sello visual que definió a Windows Phone.

El guiño no es menor: se trata de desempolvar una estética que, incluso después de su desaparición, conservó una legión de fans. Y sí, la nostalgia aquí no se disfraza: la marca está vendiendo una segunda oportunidad para una idea que Microsoft dejó atrás.

El procesador inesperado y el costo de la emulación

En el corazón del dispositivo vive un Qualcomm Dragonwing QCM6490, básicamente un Snapdragon 778G “retocado” (de 2021) orientado a IoT. Y aquí aparece el gran asterisco: Windows 11 en ARM depende, en muchos casos, de emular software x86, algo que consume recursos.

No es un detalle técnico menor: es la diferencia entre “sorprendentemente usable” y “paciencia, por favor”.

La memoria apunta a 12 GB de RAM y 256 GB de almacenamiento, ampliables hasta 512 GB con microSD. Esa ranura, casi en peligro de extinción, cobra sentido cuando se pretende convivir con tres ecosistemas de software: Android, Windows y Linux.

Pantalla, cámaras y batería: una hoja de especificaciones sin fuegos artificiales

En pantalla, se habla de un LCD de 6,58 pulgadas a 120 Hz con resolución Full HD+. Correcto, aunque en 2026 el OLED ya es la norma en gama media.

En cámaras, el conjunto suena a “buen recuerdo de 2023”: sensor principal Sony IMX787 de 64 MP, un ultra gran angular Samsung de 13 MP y un tele/auxiliar de 10 MP. Lo llamativo es lo que falta: NexDock no ha mostrado fotos de muestra, así que el rendimiento real sigue siendo una incógnita.

La batería es de 5.000 mAh, pero con carga de 18 W, una cifra que hoy se siente conservadora. El mensaje parece claro: el foco no está en competir por velocidad de carga, sino en sostener el concepto “teléfono-PC” sin dramas.

El truco está afuera: cuando se conecta a un monitor

El punto fuerte llega cuando Windows 11 se usa como se supone que debe usarse: en un monitor externo. NexDock reconoce que ejecutar apps de escritorio en 6,58 pulgadas puede ser un castigo, así que la gracia está en enchufarlo por USB-C y obtener un escritorio completo.

Incluso incluye un hub USB-C de cinco puertos en la caja, una pista de para quién va dirigido: gente que quiere periféricos, pantallas y una experiencia de trabajo más tradicional.

Eso sí, hay una diferencia importante en el cambio de sistemas: para pasar a Windows 11 se requiere reiniciar el teléfono, mientras que Android y Linux pueden alternarse con más facilidad. No es un deal-breaker, pero sí una señal de que la convivencia todavía tiene sus rituales.

Las preguntas incómodas: licencias, drivers y soporte

El anuncio deja varias dudas críticas: si la licencia de Windows 11 está homologada por Microsoft, cómo se gestionan actualizaciones, si habrá drivers específicos para este hardware ARM y cuántos años de soporte se garantizan.

También persiste el tema de compatibilidad: habrá software profesional que, sin una emulación sólida, simplemente no se lleve bien con el invento.

En un producto tan ambicioso, la experiencia real dependerá menos del “sí, arranca Windows” y más de qué tan bien se mantiene y se actualiza con el tiempo.

Precio, reservas y envío: el calendario del experimento

El NexPhone comenzaría a enviarse en el tercer trimestre de 2026. Ya se aceptan reservas con un depósito de 199 dólares, descontables de un precio final de 549 dólares.

Por ahora, no hay confirmación de disponibilidad oficial en Europa ni un precio en euros, aunque en la práctica las reservas ya están abiertas con envíos previstos para el verano.

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En resumen: no es el regreso oficial de Windows Phone, pero sí es una reencarnación de su espíritu. Y, para quienes extrañan las baldosas y la audacia, eso puede ser suficiente para mirar dos veces.

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