En el mundo del hardware, las crisis rara vez avisan con sirenas: llegan con una frase simple que asusta a cualquier ingeniero, “no hay suficiente”. La industria ya venía mirando con preocupación el encarecimiento de la RAM, pero ahora el foco se corre a un protagonista inesperado: una fibra de vidrio ultrafina que vive escondida dentro de los componentes más delicados.
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No es el tipo de pieza que se presume en una keynote, pero sí una de las que pueden frenar líneas de producción si se vuelve escasa.
Qué es exactamente la T-glass y por qué importa tanto
La “fibra de vidrio” de la que se habla no es la de construcción, sino un tejido técnico finísimo usado en placas y sustratos donde se montan chips. En versiones avanzadas (como la T-glass), ayuda a mantener estabilidad, uniformidad y rendimiento en diseños cada vez más exigentes.
Y ahí está el problema: no se reemplaza como si fuera un tornillo. Si el material no cumple, el resultado puede ser fallos imposibles de “arreglar con una actualización”.
Qué pasó: la IA está “aspirando” piezas de la cadena de suministro
El mismo boom de centros de datos para IA que está drenando memoria (especialmente HBM y capacidad de fabricación) también está presionando otros insumos críticos.
Informes recientes apuntan a que Apple está teniendo dificultades para asegurar suficiente “glass cloth” de alta gama, con una tensión que podría extenderse hasta la segunda mitad de 2027.
Parte del atasco se atribuye a que la producción de este material requiere procesos muy precisos y no escala rápido. Se menciona a Nitto Boseki (Nittobo) como uno de los proveedores clave, con expansiones que tomarían tiempo antes de aliviar el cuello de botella.

Por qué esto duele más que la RAM (aunque suene menos dramático)
La RAM impacta de forma bastante directa: sube el costo, suben márgenes o suben precios. De hecho, analistas y medios ya advierten que la escasez de memoria impulsada por la IA podría encarecer smartphones y PCs en 2026.
La T-glass juega otro partido: afecta la capacidad de fabricar hardware avanzado. Si no hay material suficiente (o si la alternativa no pasa pruebas), la industria no solo paga más: puede producir menos o moverse más lento con ciertos componentes.
Qué está haciendo Apple para salir del atasco
Según reportes, Apple estaría trabajando para calificar proveedores alternativos, incluyendo fabricantes más pequeños en China, y pidiendo apoyo para elevar estándares de calidad.
El matiz es el de siempre en componentes profundos del “sandwich” tecnológico: probar y certificar lleva tiempo y no se puede improvisar sin riesgos.
Qué podría notar el usuario (y qué no)
A corto plazo, este cuello de botella no necesariamente significa “mañana sube el iPhone”.
Pero el combo sí inquieta: RAM más cara + materiales críticos tensionados es el tipo de suma que termina presionando precios o disponibilidad en el mediano plazo, salvo que las marcas absorban el golpe con acuerdos y márgenes.
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La RAM seguirá llevándose los titulares, pero la historia real se está escribiendo con piezas que casi nadie ve. Y en esa historia, la T-glass tiene pinta de ser el “detalle invisible” que puede complicar a Apple… y a cualquiera que quiera fabricar tecnología avanzada en plena fiebre de IA.
