El desarrollo de la robótica de movilidad ha dejado de ser una disciplina confinada a suelos lisos y entornos industriales controlados. En un logro sin precedentes para la ingeniería global, el robot humanoide Pemba ha hecho historia al escalar de forma autónoma el volcán Chimborazo en Ecuador, alcanzando una altitud de 6.190 metros sobre el nivel del mar. Tras consolidar con éxito este despliegue en condiciones extremas, el equipo técnico detrás del autómata ha revelado que el siguiente objetivo estratégico es convertirlo en la primera máquina con forma humana en conquistar la cima del Monte Everest.
El androide protagonista de esta hazaña no fue diseñado desde cero para el alpinismo, sino que constituye una versión profundamente modificada del modelo comercial Unitree G1, el hardware de código abierto de la firma asiática Unitree Robotics. La prueba en los Andes ecuatorianos sirvió para testear la estabilidad de sus algoritmos de marcha en terrenos irregulares, demostrando una notable autonomía al sortear pendientes pronunciadas cubiertas de nieve y hielo, aunque en los pasos de cresta más expuestos y arriesgados los alpinistas de apoyo tuvieron que cargarlo por estrictos protocolos de seguridad.
Lee también: Misterio lunar resuelto: El rover soviético que estuvo “perdido” por décadas vuelve a cooperar con la ciencia
Ingeniería Geologic Dome: Optimización para la muerte blanca
Llevar un robot comercial de silicio y baterías a más de 6.000 metros de altitud implica desafiar las leyes de la termodinámica y la degradación de componentes. La adecuación del Unitree G1 estándar para dar vida a “Pemba” fue ejecutada por el ingeniero Pablo Berlanga y su firma especializada en conservación ambiental, Geologic Dome.
Las modificaciones estructurales y lógicas aplicadas al chasis del robot contemplaron:
- Sistemas de Gestión Térmica Avanzados: Adición de aislantes y calentadores internos para contrarrestar la pérdida acelerada de carga de las celdas de litio y el congelamiento de fluidos sintéticos ante las variaciones bruscas de temperatura.
- Rediseño del Software de Navegación: Implementación de algoritmos de inteligencia artificial dedicados a la lectura analítica de la densidad del suelo en tiempo real, permitiendo al robot recalcular la presión aplicada por sus servomotores al pisar superficies blandas o agrietadas.
- Refuerzos Mecánicos Estructurales: Ajustes de torsión en las articulaciones de las extremidades inferiores para resistir los vectores de fuerza generados por las inclinaciones de la alta montaña.

Evolución del entorno de pruebas: Del Volcán Chimborazo al Monte Everest
| Parámetro de Operación de Hardware | Fase Realizada: Volcán Chimborazo (Ecuador) | Próximo Desafío: Monte Everest (Nepal) | Requerimiento de Adaptación Técnica |
|---|---|---|---|
| Altitud de Destino | 6.190 metros superados con éxito. | 8.848 metros sobre el nivel del mar. | Ajuste en los rangos de presión atmosférica para los componentes sellados. |
| Autonomía Operativa | Tránsito autónomo en pendientes; transporte asistido en zonas de peligro. | Despliegue en terrenos de alta complejidad técnica (Glaciar de Khumbu). | Optimización de la respuesta de balance autónomo ante ráfagas de viento. |
| Misión Secundaria | Validación de hardware e inteligencia artificial en frío extremo. | Recolección de residuos sólidos y monitoreo ambiental de glaciares. | Integración de actuadores (manos mecánicas) capaces de cargar desechos. |
| Aprobación Institucional | Coordinación con guías locales y equipos de conservación andina. | Proyecto bajo evaluación técnica y legal por el Gobierno de Nepal. | Certificación de protocolos de no interferencia con expediciones humanas. |
Recolección de basura y monitoreo de glaciares en el Himalaya
El salto hacia los 8.848 metros del Everest no se plantea únicamente como una estrategia de marketing o un récord de ingeniería. El proyecto ya se encuentra en fase de evaluación por parte del Gobierno de Nepal, debido al impacto ecológico positivo que este tipo de tecnología puede aportar a las castigadas rutas del Himalaya.

Las autoridades contemplan utilizar flotas de humanoides basados en el diseño de Pemba para realizar tareas que representan un alto riesgo para los sherpas locales, tales como la recolección de toneladas de basura y equipo de campamento abandonado por los turistas en las laderas superiores (las llamadas zonas de la muerte), así como el transporte de sensores científicos para el monitoreo preciso del retroceso de los glaciares a causa del cambio climático.
FAQ: Preguntas frecuentes sobre el robot escalador Pemba
¿Por qué los alpinistas tuvieron que cargar al robot en algunos tramos?
El modelo Unitree G1 es un hardware ágil pero de dimensiones compactas. En grietas profundas, paredes de roca verticales o zonas de desprendimiento inminente, los algoritmos de visión por computadora actuales no pueden garantizar al 100% una ruta segura. Por seguridad del equipo y para evitar la destrucción del costoso prototipo, los escaladores humanos actuaron como soporte en los pasos más técnicos.
¿Cómo afecta el frío extremo a las baterías de un robot humanoide?
En condiciones de congelación, la resistencia interna de las baterías de iones de litio aumenta drásticamente, lo que reduce su capacidad para entregar energía y acorta su vida útil a minutos. Las modificaciones hechas por Geologic Dome incluyeron “capas térmicas inteligentes” que mantienen las celdas a una temperatura operativa óptima utilizando una fracción de la propia energía del sistema.
¿Qué opina el gobierno de Nepal sobre el uso de estos robots?
El gobierno nepalí evalúa el proyecto de forma favorable porque el Everest enfrenta una crisis de contaminación por desechos plásticos y tanques de oxígeno abandonados. El despliegue de robots capaces de operar en altitudes extremas podría aliviar la carga de trabajo de limpieza y reducir la tasa de mortalidad de los trabajadores de montaña humanos.

Un robot por el mundo
Creer que los robots humanoides solo sirven para hacer volteretas en videos virales de TikTok o para acomodar cajas en los almacenes de Amazon, es algo que quedó atrás.
Este robot explorador espera ayudarnos a salvar el planeta. Cuando ves al modelo Pemba pisando el hielo del Chimborazo a más de 6.000 metros de altura te das cuenta que la tecnología es nuestra aliada. Modificar un Unitree G1 comercial para resistir el frío andino y planear su ascenso al Everest es un salto de nivel absoluto para la inteligencia artificial aplicada a la exploración física.
Ver a máquinas colaborando en la limpieza de la montaña más alta del mundo no es desplazar el factor humano, es usar la ingeniería para salvar vidas en entornos donde el oxígeno escasea. El montañismo artificial ha comenzado, y la bitácora de Pemba ya está registrando datos históricos en la red.
