Lo que parecía un incidente menor durante un viaje en tren terminó cambiando la vida de Lauren Macpherson, una profesional de la salud británica de 29 años, quien descubrió que tenía un tumor cerebral incurable después de que una maleta cayera sobre su cabeza.
El hecho ocurrió cuando la joven regresaba a su casa en Cardiff, Reino Unido, tras asistir a un festival de música en Londres.
Según reportes citados por la BBC, el accidente llevó a los médicos a realizar estudios que terminaron revelando la presencia de un oligodendroglioma, un tipo poco frecuente de tumor cerebral.
El accidente que permitió descubrir la enfermedad
Durante el trayecto en tren, una maleta de unos 16 kilogramos cayó desde el compartimento superior, golpeando a Macpherson en la cabeza.
El impacto provocó inflamación y dolor intenso, por lo que fue retirada del tren en Swindon y trasladada a un hospital para descartar lesiones graves.
En los exámenes iniciales, los médicos detectaron una “sombra” en el cerebro durante una tomografía computarizada.
Ese hallazgo llevó a realizar más estudios y, dos días después, una resonancia magnética confirmó la presencia de un tumor cerebral.
Al conocer el diagnóstico, la joven recordó haber pedido a los médicos algo muy simple.
“Déjenme llegar a mis treinta”, les dijo.
Síntomas que durante años se confundieron con otros problemas de salud
El diagnóstico también permitió explicar síntomas que Macpherson había experimentado durante años.
Entre ellos:
- Fatiga extrema
- Problemas de memoria
- Cambios emocionales
- Dolores de cabeza
- Problemas gastrointestinales
- Episodios de desmayo
En distintos momentos, estos síntomas fueron atribuidos a problemas hormonales o a un posible TDAH (trastorno por déficit de atención e hiperactividad).
Sin embargo, tras conocer el diagnóstico, la joven dijo que muchas de las piezas finalmente encajaron.
“Cuando llevas tiempo sintiéndote mal, de repente todo tiene sentido”, explicó en declaraciones citadas por medios británicos.
Un tumor cerebral poco frecuente
Los médicos confirmaron que se trataba de un oligodendroglioma de grado dos, un tipo de tumor que se origina en las células gliales del cerebro.
Este tipo de tumor es poco común y representa alrededor del 3 % de los tumores cerebrales primarios diagnosticados en Inglaterra, según datos de organizaciones médicas.
El tumor de Macpherson estaba ubicado en una zona del cerebro relacionada con el lenguaje y el habla, lo que posteriormente afectó su capacidad de comunicación.
La cirugía y la recuperación
En octubre de 2025, la joven se sometió a una craneotomía despierta de seis horas, un procedimiento en el que el paciente permanece consciente durante parte de la operación para que los médicos puedan evaluar funciones neurológicas como el habla.
Durante la intervención, los cirujanos lograron extirpar aproximadamente el 80 % del tumor.
Tras la cirugía, Macpherson sufrió dificultades importantes.
“No podía hablar y ni siquiera sabía cómo desbloquear mi teléfono”, escribió en un blog para la organización Brain Tumour Research.
Con el paso del tiempo, algunas de sus capacidades han comenzado a recuperarse, aunque continúa en rehabilitación.
Una enfermedad incurable, pero con esperanza
Inicialmente, los médicos temían que se tratara de glioblastoma, uno de los tumores cerebrales más agresivos.
Finalmente se confirmó que era oligodendroglioma, cuya supervivencia media suele situarse entre 10 y 12 años.
Aunque la enfermedad actualmente no tiene cura, Macpherson mantiene esperanza en los avances médicos.
La joven ha sido aprobada para recibir un nuevo medicamento experimental que podría ralentizar el crecimiento del tumor.
Un nuevo enfoque de vida
Tras la operación, la joven decidió centrarse en aprovechar el tiempo con sus seres queridos.
Su pareja, Zac, le propuso matrimonio poco después del diagnóstico y ambos planean casarse.
También ha comenzado a compartir su historia en redes sociales y a recaudar fondos para la investigación sobre tumores cerebrales.
“La medicina avanza más rápido que nunca, y esa es la esperanza”, aseguró.
