La carrera por meter un robot en cada hogar tiene un nuevo capítulo de escepticismo técnico. Rodney Brooks, cofundador de iRobot (creadores de la Roomba) y una de las mentes más brillantes en robótica aplicada, ha lanzado una dura crítica contra la visión de Elon Musk y sus robots humanoides multiusos.
Brooks sostiene que la idea de un asistente robótico con forma humana que realice todas las tareas del hogar es, a día de hoy, una quimera técnica alejada de la realidad.

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Pragmatismo vs. Antropomorfismo
Para Brooks, el error fundamental de proyectos como Optimus de Tesla es la insistencia en la forma humana. Su argumento es técnico y directo:
La ineficiencia de las piernas: Mientras Musk apuesta por bípedos, Brooks recuerda que las ruedas o bases estables son infinitamente más eficientes y seguras para entornos controlados como una casa.
La falacia de la “IA General”: Brooks argumenta que entrenar a un robot para que entienda el contexto de “limpiar la cocina” o “doblar la ropa” requiere una capacidad de razonamiento que la IA actual, basada en modelos de lenguaje, aún no posee de forma autónoma y segura.

Costo y Mantenimiento: Un humanoide es una pesadilla de ingeniería con cientos de puntos de falla. Para el creador de la Roomba, es preferible tener dispositivos especializados (un robot para el suelo, otro para el césped) que uno solo que intente hacerlo todo mal.
¿Estamos comprando humo tecnológico?
Brooks no se muerde la lengua al señalar que las demostraciones de robots humanoides actuales suelen estar altamente orquestadas o teleoperadas. En 2026, donde la IA generativa parece haberlo conquistado todo, el experto advierte que el hardware sigue siendo el gran cuello de botella. “Hacer que un robot camine es fácil; hacer que entienda por qué no debe pisar al gato mientras lleva una bandeja de cristal es el verdadero reto”, sugiere la crítica.

Esta visión choca frontalmente con las promesas de Tesla, que asegura que sus robots estarán listos para la producción masiva antes de que termine la década. Entre el optimismo de Musk y el realismo de Brooks, el usuario queda en medio de una promesa que aún no llega a las estanterías.
