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¿Cada cuánto tiempo se debe cambiar el módem del wifi? Estos son algunos indicadores

Aunque siga encendiendo luces como si nada, el router tiene vida útil.

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Día Mundial del Internet.

Hay un dispositivo que sostiene el teletrabajo, el streaming y las partidas online… y aun así vive en el olvido, escondido detrás del televisor o en una repisa polvorienta: el router (o “módem”, como muchos lo llaman en casa).

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Mientras el celular se cambia con emoción y el computador se actualiza con culpa, el router se queda ahí, estoico, funcionando día y noche.

El problema es que la tecnología Wi-Fi envejece rápido, y un equipo antiguo puede convertir una conexión moderna en una experiencia frustrante. La pregunta no es si “prende”, sino si todavía rinde.


La regla general: cada 3 a 5 años (sí, aunque no se queje)

Fabricantes y especialistas suelen coincidir en una recomendación práctica: cambiar o renovar el router idealmente cada tres a cinco años. ¿Por qué tan seguido? Porque el Wi-Fi cambia por generaciones, los componentes se desgastan y, peor aún, el soporte de seguridad suele terminar.

En otras palabras: que el router funcione no significa que esté funcionando bien.

Indicador 1: el estándar de Wi-Fi se quedó en el pasado

La tecnología inalámbrica evoluciona por estándares 802.11. Si el router tiene más de cinco años, es probable que esté en Wi-Fi 5 (802.11ac) o incluso Wi-Fi 4, que hoy ya se sienten cortos en hogares con muchos dispositivos.

El salto a Wi-Fi 6 (802.11ax) no es solo “más velocidad”. La diferencia importante es la capacidad de gestionar varios equipos al mismo tiempo sin colapsar: celulares, computadores, Smart TV, consolas, parlantes inteligentes… y sí, hasta esa freidora conectada que nadie pidió pero ahí está.

Con Wi-Fi 6, el router puede “hablar” con muchos dispositivos de forma más eficiente, reduciendo latencia y cortes en videollamadas o juegos online. Un router viejo puede ser el cuello de botella de tu fibra óptica.

Indicador 2: reinicios frecuentes y “lentitud misteriosa”

El router trabaja 24/7. Ese ritmo genera calor constante y, con los años, el calor pasa la cuenta: procesador, condensadores y otros componentes se degradan. ¿Cómo se ve eso en la vida real?

  • La señal se vuelve inestable.
  • Aparecen pausas de carga en streaming.
  • Se corta el juego justo en el peor momento.
  • Hay que reiniciar el router una o dos veces por semana “para que vuelva”.

Si eso ocurre, no es mala suerte: es desgaste físico. Y cuando un router empieza a fallar por temperatura, también puede perder paquetes de datos, que es una forma elegante de decir “la conexión se rompe por dentro”.

Indicador 3: seguridad desactualizada (el problema silencioso)

Este es el punto más serio y el menos comentado. Los routers dependen de un software interno llamado firmware, que necesita actualizaciones para corregir vulnerabilidades. El problema es que, con el tiempo, muchos modelos dejan de recibir soporte: entran en “fin de vida” (End of Life).

Un router sin actualizaciones no es solo “viejo”; es una puerta más fácil de empujar.

Además, los protocolos de seguridad evolucionan. WPA3 es más robusto que WPA2 frente a ciertos ataques. Si el equipo no soporta WPA3 o ya no recibe parches, la red completa queda más expuesta: contraseñas, privacidad, y sí, también datos sensibles.

Indicador 4: la cobertura se achicó con el tiempo

Si antes el Wi-Fi llegaba bien al último cuarto y ahora apenas sobrevive en el comedor, puede haber varias causas, pero una de ellas es simple: antenas internas y componentes que ya no rinden igual. El router envejece, aunque por fuera se vea idéntico.

Indicador 5: llegaron nuevos dispositivos que piden más

Comprar un celular nuevo, una PS5 o una Xbox Series y conectarlas a un router antiguo es como ponerle neumáticos gastados a un auto nuevo: va a funcionar, pero no como debería.

Si hay dispositivos modernos en casa y el rendimiento no acompaña, no siempre es culpa del proveedor de internet. A veces el limitante está dentro del hogar.

Qué hacer antes de gastar dinero

No siempre toca comprar de inmediato. Si el equipo fue instalado por una empresa de telecomunicaciones hace años, puede ser razonable solicitar una actualización tecnológica. Y si se decide comprar, la regla práctica es buscar compatibilidad con Wi-Fi 6 (o superior) y WPA3.

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Al final, el mejor indicador es simple: si el router ya no está a la altura del uso real de la casa, es hora de cambiarlo, aunque siga encendiendo luces con dignidad.

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