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¿Realmente sirve? 8 de cada 10 empresas dice que la IA no ha causado ninguno impacto en su productividad

La IA está “en todas partes”, pero en la planilla de resultados todavía no se nota.

Oficinistas
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En la conversación corporativa, la inteligencia artificial suele aparecer como ese nuevo colega que “llegó para cambiarlo todo”. Solo que, al momento de medirlo, muchas empresas se quedan mirando el tablero y… nada. Según datos recientes, la mayoría dice que la IA no ha movido la aguja de la productividad, al menos por ahora. Y ahí aparece la pregunta incómoda —y bastante entretenida—: si tantas compañías la usan, ¿por qué los números siguen como si nada?

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Un estudio con ejecutivos y números (no con promesas)

La evidencia viene de un trabajo del National Bureau of Economic Research (NBER) titulado Firm Data on AI. La investigación se basó en encuestas realizadas entre noviembre de 2025 y enero de 2026 a casi 6.000 altos ejecutivos —principalmente CEOs y CFOs— en Estados Unidos, Reino Unido, Alemania y Australia.

El valor del estudio no es menor: se trata de una de las primeras mediciones comparables y representativas entre países sobre uso de IA en empresas. Es decir, no es un “sondeo de pasillo” ni una encuesta armada para confirmar entusiasmos.


La inteligencia artificial se ha convertido en un parteaguas para la educación, particularmente en la forma en que las personas aprenden un nuevo idioma. Foto: Freepik.
Tecnología. La inteligencia artificial se ha convertido en un parteaguas para la educación, particularmente en la forma en que las personas aprenden un nuevo idioma. Foto: Freepik. (Dragos Condrea)

Mucha adopción, poca transformación visible

Por el lado de la adopción, el panorama parece clarísimo. En promedio, un 69% de las firmas declara usar alguna tecnología de IA, con Estados Unidos liderando en penetración.

¿Qué se usa más? Herramientas de generación de texto basadas en modelos de lenguaje, procesamiento de datos y creación de contenido visual.

Hasta aquí, todo suena a revolución. Pero cuando el estudio pregunta por el impacto real, el guion cambia: más del 80% de las empresas no ha visto cambios en productividad ni empleo en los últimos tres años, pese a la rápida incorporación de estas herramientas.

De hecho, más del 90% de los ejecutivos afirma que la IA no tuvo efectos en la dotación de trabajadores, y un 89% dice que tampoco influyó en la productividad (medida como ventas por empleado).

En promedio, el aumento de productividad atribuido a la IA llega apenas a 0,29% en ese período. En otras palabras: mucha demo, poca diferencia en el marcador.

El futuro sí que promete (y bastante)

El giro interesante aparece cuando se mira hacia adelante. Los ejecutivos, que hoy reportan impactos casi nulos, proyectan efectos más notorios para los próximos tres años: esperan que la IA eleve la productividad alrededor de 1,4% y reduzca el empleo cerca de 0,7%.

Si eso se cumple, implicaría un impulso neto en la producción aproximado de 0,8%.

Dicho de forma simple: el cambio todavía no aparece en los datos, pero sí en las expectativas. La IA, por ahora, sería más un “plan de transformación” que una transformación consumada.

Directivos vs. trabajadores: la misma IA, dos películas distintas

Otro hallazgo llamativo es la diferencia de percepción entre ejecutivos y empleados. Mientras los altos directivos tienden a anticipar una caída del empleo asociada a automatización, los trabajadores consultados en una encuesta paralela en Estados Unidos esperan, en promedio, un leve aumento en la dotación.

La divergencia sugiere que el debate no solo vive en conferencias y documentos de política pública: también se juega dentro de las organizaciones, en cómo cada grupo imagina el efecto real de estas herramientas.

Hablar con la IA será lo más normal en la oficina
Hablar con la IA será lo más normal en la oficina / Whisk-FW Hablar con la IA será lo más normal en la oficina / Whisk-FW

El detalle que lo explica todo: se usa… pero poquito

Por último, un dato que aterriza la discusión: aunque dos tercios de los ejecutivos dice usar IA en su trabajo, el promedio llega apenas a 1,5 horas semanales. Eso sugiere que la IA está presente, sí, pero todavía de manera incidental, más como apoyo que como motor central del negocio.

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Al final, el diagnóstico queda claro: la IA ya entró a la oficina, pero todavía no se adueña del edificio. Y si ocho de cada diez empresas dicen que no hay impacto en productividad, quizás el problema no sea la tecnología, sino cómo (y cuánto) se está usando.

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