Cuando una consola presume “catálogo enorme”, normalmente se habla de exclusivos, acuerdos millonarios y tráilers con música épica. En el caso de Steam Deck, la historia va por otro lado: el “catálogo” se construyó como una especie de obra colectiva, hecha de parches, compatibilidad, etiquetas y una idea simple pero poderosa: que el usuario abra su biblioteca de Steam y juegue sin tener que hacer un doctorado en configuraciones.
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El resultado ya es difícil de ignorar: Steam Deck alcanzó más de 25.000 juegos catalogados como Verificados o Jugables, según el conteo que se puede filtrar en SteamDB.
La cifra: 25.000 “jugables”, pero no todos son “plug and play”
El número impresiona, pero conviene leer la letra de la etiqueta. El sistema oficial distingue entre:
- Verified: corre bien en Steam Deck “tal cual”, con controles y experiencia ajustados.
- Playable: puede requerir pequeños ajustes (por ejemplo, usar pantalla táctil en un launcher o elegir una configuración de mando).
- Unsupported/Unknown: no recomendado o sin verificación.
En la práctica, esto explica por qué la lista crece tan rápido: “jugable” no significa perfecto, significa razonable. Y a veces el usuario solo tiene que hacer un par de clics… y listo.
La receta del crecimiento: verificación + presión del mercado + comunidad terca
La gran diferencia de Steam Deck frente a otras portátiles con Windows es que Valve convirtió la compatibilidad en un sistema visible: una etiqueta que guía compras y evita sorpresas.
Ese detalle cambió el incentivo para todos.
- Para los estudios: lograr “Verified” es una buena vitrina.
- Para los usuarios: reduce el riesgo de comprar a ciegas.
- Para Valve: mejora la percepción de SteamOS y, por rebote, empuja a más gente a jugar en Linux.
A eso se suma un factor poco glamoroso pero decisivo: la comunidad. Si un juego popular aparece como “Playable”, siempre hay alguien que publica el ajuste exacto para que se sienta como “Verified”. Y con ese ciclo, el catálogo se expande aunque el hardware no cambie.
SteamOS se sale del Deck: cuando la compatibilidad se vuelve “ecosistema”
La estrategia también crece porque SteamOS dejó de ser “solo para la consola de Valve”. En 2025–2026, fabricantes como Lenovo empezaron a impulsar modelos con SteamOS (como la Legion Go S), lo que empuja a Valve a pensar en compatibilidad más allá de su propio dispositivo.
Ese movimiento tiene un efecto dominó: si SteamOS se instala en más equipos, la presión por compatibilidad aumenta, y el trabajo de verificación se vuelve más valioso.
¿Y Windows 11? El contraste que explica el entusiasmo
Sin necesidad de entrar en guerra santa, hay algo claro: en portátiles tipo handheld, Windows puede sentirse pesado, “de escritorio”, con fricción en cosas básicas como suspensión, interfaz o batería.
Ese contraste ayuda a entender por qué Steam Deck ganó fama de “enciendes y juegas”: la experiencia está pensada como consola.
La ironía es que esta batalla no se gana con marketing, sino con hábitos: si la biblioteca funciona y la experiencia es fluida, la gente se queda.
Precio y hardware: menos músculo, más optimización
La otra pieza del rompecabezas es el precio/valor. Steam Deck se vende en configuraciones con LCD y OLED, con precios oficiales en Europa que dependen del modelo (por ejemplo, 569€ para ciertas opciones OLED y más para capacidades superiores).
El punto no es solo “cuánto cuesta”, sino qué permite: jugar una biblioteca enorme sin exigir el mismo nivel de potencia (y consumo) que muchas portátiles Windows.
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Steam Deck superó los 25.000 juegos porque convirtió la compatibilidad en producto: etiquetas claras, incentivos para desarrolladores, mejoras constantes y una comunidad que no acepta un “no se puede” como respuesta final.
