Apple ya lo intentó una vez: en 2015 lanzó un MacBook ultradelgado que quiso ser el heredero natural del Air, pero terminó siendo más una curiosidad de diseño que el portátil de referencia. Ahora, con otra arquitectura, otro contexto y otra estrategia de precios, la compañía se prepara para relanzar la marca MacBook con un objetivo claro: que sea el computador por defecto para la mayoría de usuarios, no solo para quienes necesitan potencia profesional.
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El fantasma del primer MacBook “moderno”
La última vez que Apple usó el nombre “MacBook” sin apellidos fue en 2015. Ese modelo lo apostó todo por la delgadez y la ligereza:
- teclado mariposa
- casi sin puertos
- diseño minimalista hasta el extremo
En teoría, era el futuro de la Mac. En la práctica, muchos usuarios lo miraron, dijeron “wow, qué bonito”… y se compraron un MacBook Air. Más barato, más funcional y, sobre todo, más confiable.
A pesar de tener un pequeño grupo de fans, ese MacBook no logró desbancar al Air como la opción más lógica para estudiantes, oficinistas y usuarios comunes. Apple terminó retirándolo discretamente del catálogo.

El regreso del “MacBook” con otra estrategia
Esta vez el guion es muy distinto. Apple se prepara para lanzar una nueva MacBook pensada, literalmente, para ser “la Mac de entrada”, con tres cartas fuertes:
- precio agresivo (se habla de unos 699 dólares en EE. UU.)
- colores llamativos para salir del gris corporativo
- especificaciones suficientes para el usuario promedio
El objetivo no es impresionar a editores de video en 8K o a desarrolladores con 40 pestañas de Xcode abiertas, sino cubrir con soltura lo que el 90% de la gente hace a diario: navegar, responder correos, chatear, trabajar con documentos, presentaciones, hojas de cálculo y alguna que otra app creativa ligera.
En otras palabras: menos “supercomputador portátil”, más herramienta confiable y accesible.
Un hardware pensado para el usuario “normal”
Según los reportes, esta nueva MacBook llegaría con un chip A18 Pro, 8 GB de RAM y un enfoque muy claro: eficiencia por encima de la potencia bruta. Para algunos usuarios avanzados eso puede sonar justo, pero para el público general probablemente será suficiente.
La clave está en el ecosistema:
- integración profunda con iPhone
- acceso a iCloud, AirDrop, Mensajes, Llamadas y Fotos
- experiencia unificada para quien hoy usa PC o Chromebook, pero ya vive con un iPhone en el bolsillo
Para ese perfil de usuario, pasarse a una Mac “fácil de usar, más barata y que se lleve perfecto con su iPhone” es una propuesta difícil de ignorar.
¿Fin del reinado del MacBook Air?
Que no cunda el pánico: el MacBook Air no va a desaparecer ni mañana ni pasado. Sigue siendo la opción equilibrada para quienes necesitan algo más de músculo: más RAM, más almacenamiento, más margen para tareas pesadas.
Pero si Apple cumple con lo prometido —un MacBook más barato, con colores atractivos y suficiente potencia para el día a día— el Air podría dejar de ser “la Mac para casi todos” y convertirse en “la Mac para quienes necesitan un poco más”.
En otras palabras:
- el MacBook como portátil base, accesible y masivo
- el MacBook Air como el siguiente peldaño para usuarios exigentes, pero no profesionales extremos

El nuevo “computador por defecto”
Si la jugada le sale bien a Apple, esta nueva MacBook puede convertirse en lo que fue el Air durante años: la recomendación automática.
Esa máquina que uno sugiere sin pensarlo demasiado cuando alguien pregunta qué Mac comprarse para estudiar, trabajar desde casa o combinar oficina y universidad.
Porque, seamos sinceros:si se puede conseguir una Mac más barata, con buen rendimiento para lo cotidiano, en colores que llaman la atención y con toda la comodidad del ecosistema Apple… ¿cuántos usuarios realmente van a mirar más arriba en la gama?
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El MacBook Air lleva años siendo el rey tranquilo de la familia Mac. Pero todo indica que su mayor rival no será un PC con Windows, sino el nuevo MacBook que viene a disputarle el trono desde dentro de casa.
