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¿Qué es el efecto blooming y qué hacen los Smart TV que no son OLED o micro LED?

Ese halo raro alrededor de los subtítulos blancos sobre fondo negro no es cosa de tu imaginación ni “falta de 4K”.

En las fichas técnicas todo suena perfecto: Mini LED, QLED, Micro RGB, miles de nits de brillo y promesas de “negros profundos”. Pero luego llega la prueba real: una escena oscura, un punto brillante en pantalla… y de pronto aparece un halo alrededor del objeto, como si la luz se escapara por los bordes.

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Ese fenómeno se conoce como efecto blooming, y es precisamente el problema que los televisores LCD de última generación llevan años intentando domar con trucos de hardware y software.

¿Qué es exactamente el efecto blooming?

Explicado sin tecnicismos: el blooming aparece cuando una zona brillante “contamina” el negro que la rodea. Sucede sobre todo en escenas con fondos muy oscuros y elementos pequeños muy luminosos, como estrellas, subtítulos, un cursor blanco o una espada de luz en medio de la nada.


En un televisor LCD, la imagen no se ilumina píxel a píxel, sino por zonas de retroiluminación. Si el objeto brillante ocupa menos espacio que la zona que se enciende detrás del panel, esa luz termina “escapando” alrededor del objeto.

Lo que el ojo percibe es un halo lechoso donde debería haber un negro limpio.

En cambio, en tecnologías autoemisivas como OLED o Micro LED, cada píxel emite su propia luz y puede apagarse por completo. Resultado: no hay blooming, porque no existe una “linterna gigante” detrás del panel iluminando áreas enteras.

Smart TV
Efecto Blooming

LCD, Mini LED, QLED… ¿quién sufre más?

Aquí viene el matiz importante: el blooming no es cosa de que el televisor sea “malo”, sino de cómo funciona su sistema de iluminación.

  • Los paneles LCD con retroiluminación por zonas (FALD, Mini LED, etc.) dependen de un número limitado de bloques de luz traseros.
  • Un televisor 4K tiene más de 8,3 millones de píxeles, pero puede tener “solo” 500, 1.000 o 2.000 zonas de iluminación.

Si un modelo de 65 pulgadas tiene, por ejemplo, 1.000 zonas, cada zona está controlando unos 8.300 píxeles. Mientras los objetos en pantalla sean grandes, no hay drama. Pero si aparece un punto muy pequeño y brillante sobre fondo negro, esa zona se encenderá completa… y ahí nace el halo.

Por eso se repite tanto la frase “cuantas más zonas, mejor”. Cuanto más pequeñas sean las zonas de retroiluminación, más se parecen al ideal de controlar la luz casi píxel a píxel.

El otro protagonista silencioso: el software

No todo es hardware. Dos televisores con un número similar de zonas pueden comportarse de forma muy distinta. La diferencia está en el algoritmo de control de la atenuación local: el “cerebro” que decide qué zona se enciende, cuánto y durante cuánto tiempo.

Un buen algoritmo puede:

  • Anticipar los cambios de escena.
  • Ajustar la intensidad de cada zona con más precisión.
  • Reducir el halo en objetos pequeños sin apagar demasiado el resto de la imagen.

Por eso hay modelos con menos zonas que se ven mejor que otros con más, simplemente porque el fabricante ha afinado mejor el control del sistema. El combo ideal es claro: muchas zonas + buen algoritmo = menos blooming y mejor contraste.

Cómo la configuración puede empeorar (o mejorar) el blooming

Aunque el hardware sea bueno, una mala configuración puede arruinar el resultado. Hay dos puntos clave que afectan mucho a este efecto:

Primero, el HDR. En SDR, una película suele moverse en torno a 150–200 nits de brillo. En HDR, los picos pueden irse a 1.000, 2.000 o más nits.

Eso significa que ese mismo objeto brillante que antes era “moderado”, ahora se convierte en un foco intenso que hace mucho más visible cualquier fuga de luz. De ahí la regla simple pero dolorosa: más brillo = más blooming, especialmente en gamas bajas.

Segundo, el modo de imagen. Muchos usuarios dejan el televisor en modos como Dinámico, Vívido o similares, que suben el brillo y el contraste a tope, activan “mejoras” agresivas y alteran el comportamiento de la atenuación local.

El resultado suele ser: colores chillones, negros lavados y blooming exagerado.

Los modos más recomendables suelen ser Cine, Película o FILMMAKER, que respetan mejor la intención original y permiten que el sistema de atenuación trabaje de forma más controlada.

¿Se puede eliminar el blooming por completo?

En un televisor LCD, no. El blooming es una consecuencia directa de cómo funciona la retroiluminación. Lo que sí se puede hacer es reducirlo hasta que deje de ser molesto.

Quien tenga un Smart TV con atenuación local puede jugar con este ajuste:

  • En contenido SDR, suele funcionar bien ponerla en un nivel Medio.
  • En HDR, tiene sentido subirla a Alto, ya que el brillo extra necesita un control más agresivo para que no se desmadre el halo.

Combinado con un buen modo de imagen y evitando “turbo-brillos” con nombres mágicos (brillo dinámico, brillo inteligente, súper contraste con IA y similares), se puede conseguir una imagen con menos contaminación lumínica y negros mucho más limpios, incluso en televisores que no son OLED ni Micro LED.

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En resumen, el efecto blooming no es un fallo aislado, sino el precio tecnológico que pagan las teles LCD por competir en brillo con las OLED.

Entender qué es y cómo se genera ayuda a ajustar expectativas… y, sobre todo, a exprimir al máximo el televisor que ya está en el salón, sin culparlo de cosas que vienen de fábrica.

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