El gigante de las redes sociales enfrenta su momento de mayor vulnerabilidad legal. Según reportaron varios medios en Estados Unidos, Mark Zuckerberg ha sido llamado a declarar personalmente en el juicio que investiga el impacto de Instagram en la salud mental de niños y adolescentes.
La demanda, impulsada por una coalición de estados y organizaciones civiles, acusa a Meta de diseñar algoritmos adictivos a sabiendas de sus efectos perjudiciales, priorizando el crecimiento de la plataforma sobre la seguridad de los usuarios más jóvenes. Hay varios puntos clave de un testimonio que podría cambiar las reglas del juego para Silicon Valley.

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El eje de la acusación: Algoritmos y salud mental
La fiscalía sostiene que Meta ocultó estudios internos que vinculaban el uso prolongado de Instagram con el aumento de casos de ansiedad, depresión y trastornos de la imagen corporal en menores.
De acuerdo con informes técnicos proporcionados por la American Academy of Pediatrics, que actúan como base científica en el proceso, existe una correlación directa entre el diseño de “scroll infinito” y el deterioro del bienestar emocional en adolescentes.

El juicio se centra en demostrar que Meta utilizó un diseño coercitivo para maximizar el tiempo de pantalla, ignorando las alertas de sus propios investigadores sobre el impacto de los filtros estéticos en la autoestima juvenil y la supuesta ineficacia de los controles parentales actuales.
La defensa de Meta y las implicancias globales
Se espera que Zuckerberg defienda la autonomía de la empresa y resalte las inversiones millonarias en seguridad y bienestar digital.
Según un análisis legal de Reuters, la defensa de Meta argumentará que la responsabilidad del uso de la red debe ser compartida con los tutores legales, destacando que la plataforma ha implementado más de 30 herramientas de protección específicas en los últimos dos años.

No obstante, el veredicto de este proceso no solo busca una compensación económica; ya que según expertos citados por la Electronic Frontier Foundation (EFF), una sentencia condenatoria podría obligar a Meta a rediseñar sus algoritmos de recomendación a nivel global, abrir sus bases de datos a auditorías independientes y aplicar límites de tiempo obligatorios que transformarían la experiencia de usuario tal como la conocemos hoy.
