China no quiere que la IA solo sirva para hacer filtros de fotos o chatbots graciosos: quiere que también revise contratos, detecte trampas y vigile cómo se gasta el dinero público. China abraza completamente la IA: la usará para sus licitaciones públicas, y no como experimento piloto, sino como política nacional con metas claras: más eficiencia, más control y, al menos sobre el papel, una asignación “justa y eficiente” de recursos.
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IA para vigilar (mejor) el dinero público
El anuncio llegó en forma de documento oficial publicado por la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma (NDRC), el gran cerebro de planificación económica de China, junto con otras instituciones.
La idea base es sencilla de decir y complicada de ejecutar: meter IA en todo el ciclo de las licitaciones públicas, desde que se redacta el pliego hasta que se evalúan las ofertas.
El objetivo declarado es triple:
- Mejorar la eficiencia del proceso.
- Reforzar la supervisión y detectar irregularidades.
- Asegurar que los recursos se repartan de manera “justa y eficiente”.
Suena a discurso de manual, pero el documento baja bastante a tierra: no se trata de un “ya veremos”, sino de una hoja de ruta con fechas y funciones concretas.
Fechas claras: 2026 como laboratorio, 2028 como meta nacional
El plan marca dos hitos importantes:
- Antes de finales de 2026, algunas provincias deberán tener en marcha, de forma integral, sistemas basados en IA capaces de:
- Detectar irregularidades en licitaciones.
- Hacer evaluación asistida “inteligente” de ofertas.
- Identificar posibles colusiones entre licitadores.
- Antes de 2028, esos escenarios de uso deberían extenderse al resto del país, convirtiendo estas herramientas en estándar para las licitaciones públicas chinas.
En otras palabras, primero se probará en regiones seleccionadas, y si todo va como el gobierno espera, la IA terminará siendo parte del “kit básico” de contratación pública a nivel nacional.

Qué hará exactamente la IA en las licitaciones
El documento entra al detalle y reparte tareas a la IA a lo largo de todo el proceso:
Análisis previo y diseño de la licitación
En la fase de preparación, los sistemas deberán ser capaces de:
- Analizar tendencias sectoriales, oferta y demanda.
- Revisar antecedentes regulatorios y del mercado.
- Ayudar a definir mejor los requisitos técnicos y comerciales.
La lógica es clara: si se entiende mejor el contexto, hay menos margen para pliegos mal planteados… o deliberadamente sesgados.
Redacción de documentos y filtros legales
A la hora de elaborar los documentos de licitación, la IA tendrá otra misión importante: Detectar cláusulas ilegales o restrictivas de la competencia antes de que el pliego salga a la luz.
Es decir, actuar como una especie de corrector automático de prácticas anticompetitivas o trampas escondidas en la letra pequeña.
Apoyo también a los licitadores
La IA no solo estará del lado del Estado. Según el plan, también podrá ayudar a las empresas que quieran participar en licitaciones, asistiendo en la planificación de ofertas, evaluando el riesgo de incumplimiento y revisando la documentación que se va a presentar.
En teoría, esto podría reducir errores formales y permitir que más actores compitan con menos fricción burocrática.
IA sí, pero sin borrar la responsabilidad humana
El documento insiste en un punto clave: las conclusiones de la IA no sustituyen el juicio independiente de las personas ni eliminan sus responsabilidades legales.
Dicho de otro modo:
- La IA recomienda, analiza, señala cosas raras.
- Pero la decisión final sigue siendo humana, y si algo sale mal, no se puede culpar al algoritmo como si fuera un ente autónomo.
Además, se exigen requisitos de registro y revisión de algoritmos, junto con controles de seguridad para evitar opacidad, errores graves o sesgos sistemáticos.
Sobre el papel, el mensaje es que China quiere un uso intensivo de IA, pero con cierta formalidad y trazabilidad, no una caja negra incontrolable.
Un movimiento coherente con la carrera china por la IA
El plan para las licitaciones no aparece en el vacío. Llega en un contexto donde el ecosistema de IA chino está creciendo a toda velocidad, con modelos de razonamiento avanzado lanzados por gigantes como Bytedance, DeepSeek, Alibaba o Baidu; mucha actividad bursátil en empresas del sector; y un respaldo político claro a la autosuficiencia tecnológica, sobre todo en plena rivalidad con Estados Unidos.
Pekín quiere consolidar capacidades propias en modelos, datos e infraestructura de computación, y meter IA en las licitaciones públicas es una forma muy visible de demostrar que esta tecnología no es solo un “proyecto de laboratorio”, sino una herramienta central del Estado.
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En resumen, China no solo está “probando” la IA: la está integrando directamente en cómo gasta su dinero público. Si el experimento sale bien, podría convertirse en un caso de estudio global; si sale mal, los problemas no serán menores.
