Mientras la mayoría se deshace sin pensarlo de las PCs viejas, un hombre en Massachusetts demostró que el hardware retro puede valer más de lo que parece. Un hombre ganó más de 50 mil dólares vendiendo sus viejas computadoras de hace más de 20 años. Lo que empezó como un proyecto fallido de central telefónica terminó convertido en una historia viral de subastas, coleccionistas y un granero a punto de colapsar por exceso de nostalgia.
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Del sueño tecnológico al granero lleno de PC olvidadas
El protagonista de esta historia es James Pellegrini, un estadounidense que, a principios de los años 80, decidió montar una central telefónica para pequeñas empresas. Para ello hizo lo que cualquier emprendedor techno de la época habría hecho: comprar computadoras a lo bestia.
Su elección fueron las NABU, máquinas que adquirió en grandes cantidades a una empresa que se declaró en quiebra. Pellegrini no reveló cuánto pagó exactamente, pero asegura que fue un “buen negocio” para ese momento.
Incluso recuerda que, cuando pidió las primeras unidades de prueba, “se enamoró por completo” de su diseño y pensó que eran las computadoras más geniales que había visto.
El problema es que el proyecto nunca llegó a despegar. Los esquemas quedaron a medias, la central telefónica jamás se concretó y todas esas NABU terminaron apiladas en un granero durante más de dos décadas.
Qué tenían de especial las computadoras NABU
Las NABU no eran simples PCs de oficina. Lanzadas en 1983, eran sorprendentemente avanzadas para su época. A través de un servicio por televisión por cable, un adaptador especial y una suscripción, permitían acceder a algo muy parecido a lo que hoy se conoce como Internet.
Era, básicamente, una especie de “internet por cable” adelantada a su tiempo. Pero como suele pasar con muchas ideas visionarias, el mercado no estaba listo, el proyecto no cuajó… y las máquinas terminaron convertidas en hardware olvidado en un segundo piso de granero.
Con los años, ese olvido se transformó en un problema muy real: el peso combinado de los equipos alcanzaba unas 22 toneladas, poniendo en riesgo la estructura del lugar.
De casi tirar todo… a descubrir un tesoro en eBay
Ante el riesgo de que el granero colapsara, Pellegrini decidió que había llegado la hora de deshacerse de las máquinas. Su primer impulso fue casi simbólico:
- Empezó ofreciendo las NABU en Craigslist por 20 dólares cada una.
Sin embargo, pronto notó que algo raro pasaba: la gente se interesaba demasiado. Entonces se lanzó a subastarlas en eBay, primero con un precio inicial de 59,99 dólares, y luego subiendo a 100 dólares cuando descubrió que las NABU eran muy codiciadas entre coleccionistas de tecnología retro.
Incluso los propios compradores le advertían:“Las estás vendiendo demasiado barato, deberías pedir más dinero”.
En solo tres días, vendió una cuarta parte de todo el inventario. El resto se fue colocando con el tiempo, hasta convertir lo que parecía un montón de chatarra vieja en una auténtica mina de oro.
El resultado final: un granero vacío y una cuenta con más de 50.000 dólares
Hoy, con 72 años, Pellegrini mira atrás y puede ponerle números a la sorpresa. En declaraciones recientes al medio GameStar, contó que, entre todas las ventas:
- Ganó alrededor de 45.000 euros,
- Lo que equivale a más de 53.000 dólares.
Todo gracias a unas computadoras por las que nunca pensó que recuperaría la inversión inicial, y que estuvieron 23 años abandonadas sobre vigas de madera.
La moraleja digital: antes de tirar, revisa
Esta historia deja varias lecciones claras:
- El hardware antiguo puede convertirse en pieza de culto.
- Lo que para uno es basura, para un coleccionista puede ser oro puro.
- Y sí, a veces guardar cosas demasiado tiempo puede ser un problema estructural… pero también una oportunidad de negocio inesperada.
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La próxima vez que alguien piense en tirar sus viejos equipos “porque ya no sirven”, más de uno se acordará de James Pellegrini y su granero lleno de NABU.
