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¿Por qué el popular trend de las caricaturas con inteligencia artificial encendió las alertas por fraudes digitales?

Está empujando a miles de personas a regalar datos personales.

Paso a paso para sumarte al nuevo trend de ChatGPT
Caricatura ChatGPT ChatGPT

Las modas digitales siempre llegan disfrazadas de diversión. Esta vez le tocó el turno a las caricaturas generadas con inteligencia artificial, un trend que invita a los usuarios a subir fotos, describirse con lujo de detalle y dejar que la IA “los convierta” en personajes animados.

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Pero detrás de los likes y los reposts, hay un problema mucho más serio: cada caricatura puede esconder un paquete de datos personales perfecto para armar fraudes hiperpersonalizados.

El problema no es la caricatura, es el “pack” de datos que entregas

El prompt de moda suele ir por ahí: “hazme una caricatura con todo lo que sabes de mí”. Y claro, para que el resultado sea lo más “parecido” posible, muchos usuarios empiezan a añadir:


  • Nombre y apellido
  • Cargo y empresa
  • Ciudad o país
  • Hobbies, intereses, rutinas
  • Detalles familiares (“padre de dos hijos”, “casada con…”)

El problema es que todo eso junto construye un perfil digital extremadamente detallado. Y, como advierten los especialistas, ese perfil es material perfecto para la ingeniería social, la técnica favorita de muchos ciberdelincuentes.

No hace falta ser un hacker sofisticado: con esa información, cualquiera puede redactar mensajes falsos que suenen muchísimo más creíbles.

Cómo se usa esta información en estafas: ejemplos muy aterrizados

La advertencia de Kaspersky —citada en la nota original— es clara: mientras más personal suene un mensaje, más fácil es que alguien caiga.

Con los datos que muchos entregan alegremente para su caricatura, se pueden armar cosas como:

  • Correos falsos que parecen venir del jefe o de alguien de la empresa, mencionando cargos, proyectos o sedes específicas.
  • Mensajes de supuestos proveedores que usan nombres reales, rubros correctos y hasta formas de hablar creíbles.
  • Solicitudes urgentes de dinero o información que aparentan venir de familiares o amigos cercanos, mencionando hijos, viajes, enfermedades o situaciones personales.

Según explica Leandro Cuozzo, analista de seguridad del equipo global de investigación de Kaspersky para América Latina, un fraude que menciona tu empresa, tu rol o un familiar directo se vuelve automáticamente más convincente.

Es la diferencia entre un “correo genérico raro” y un mensaje que parece escrito específicamente para ti.

Por qué América Latina aparece como especialmente vulnerable

La advertencia no se queda en lo teórico. El estudio “Lenguaje Digital” de Kaspersky —citado en la nota— señala que en América Latina:

  • Casi 1 de cada 4 usuarios admite que no sabe identificar un mensaje fraudulento.
  • Un 27 % reconoce que no revisa los permisos de las apps antes de instalarlas.

Traducido: mucha gente no distingue bien qué es sospechoso y, además, instala aplicaciones sin leer qué datos les está entregando.

En ese contexto, un trend divertido que pide fotos y descripciones personales es casi un buffet libre para quienes buscan información para estafas dirigidas.

El riesgo extra: lo que pasa con lo que subes (y escribes)

Más allá del uso que puedan hacer los estafadores, hay otro punto importante: qué hace la propia plataforma de IA con tus datos.

Dependiendo de las políticas de privacidad, es posible que se conserven:

  • La foto original que subes
  • Los textos del prompt (todo lo que escribes sobre ti)
  • El historial de uso
  • Datos técnicos de tu dispositivo (IP, modelo, sistema operativo, etc.)

Parte de esa información puede usarse para entrenar modelos de IA o mantenerse almacenada por tiempo indefinido. Es decir, no desaparece mágicamente cuando descargas tu caricatura.

Cómo disfrutar el trend sin convertirte en objetivo fácil

La buena noticia es que no hace falta vivir con paranoia, pero sí subir el nivel de cuidado. Entre las recomendaciones clave que recoge la nota:

  • No incluir datos identificables en el prompt (nada de nombre completo, empresa, dirección o información demasiado específica).
  • No subir fotos con credenciales, gafetes, logotipos corporativos o información sensible visible en el fondo.
  • No compartir información de menores de edad ni usar fotos de niños.
  • Revisar las políticas de privacidad de la plataforma antes de usarla y limitar el nivel de detalle que entregas.
  • Usar correos secundarios para registros en este tipo de servicios.
  • Activar autenticación de dos factores en tus cuentas principales.
  • Mantener una actitud crítica ante mensajes inesperados, aunque parezcan venir de contactos conocidos o incluyan datos muy personales.

Un juego que no es tan juego

La conclusión del artículo original es directa: aunque parezca entretenimiento inocente, los fraudes digitales son cada vez más personalizados. Cada dato que se comparte —una empresa, un cargo, una relación familiar, un hobby— puede convertirse en una pieza más de un ataque dirigido, con consecuencias reales tanto económicas como reputacionales.

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O, dicho de otra forma: hacerte una caricatura está bien. Regalar tu vida entera por una caricatura, no tanto.

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