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Cada vez más global: Oficialmente, el anime ya depende más del mercado extranjero que de Japón

La industria del anime está viviendo un momento histórico.

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Durante años, el anime fue visto como un producto pensado principalmente para el público japonés, que luego “se exportaba” al resto del mundo. Pero esa era se terminó. Los números más recientes confirman que el corazón económico del anime ya no late en Tokio, sino repartido entre Latinoamérica, Estados Unidos, Europa y medio planeta más.

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Es oficial: cada reproducción en streaming, cada figura comprada y cada maratón de temporada está inclinando la balanza lejos de Japón.

Los números que lo confirman: la era del anime global

La Asociación de Animaciones Japonesas (AJA) publicó su Reporte de la Industria del Anime 2025, y los datos son difíciles de ignorar.


El tamaño total del mercado creció un 114.8% respecto al año anterior, alcanzando la cifra récord de 3.84 billones de yenes, alrededor de 24,500 millones de dólares.

Para ponerlo en contexto:

  • El mercado se ha duplicado desde 2015.
  • Es 3.5 veces más grande que en 2002.

En pocas palabras: el anime nunca había sido tan rentable como ahora. Lo que antes era un “nicho friki” se ha convertido en una de las industrias de entretenimiento más poderosas del planeta.

El mundo manda: el extranjero ya pesa más que Japón

La parte realmente llamativa del reporte está en la división del pastel. El mercado extranjero creció un 126% interanual, impulsado sobre todo por el streaming y las licencias internacionales.

Hoy en día:

  • El mercado internacional representa el 56.5% del total de la industria.
  • El consumo fuera de Japón supera al interno por unos 3,180 millones de dólares.

El año pasado la diferencia era “solo” de 624 millones. Ahora, la ventaja del mercado global es abrumadora. Eso significa que los fans de fuera de Japón son oficialmente quienes sostienen buena parte del negocio.

Con plataformas como Netflix, Disney+ y Crunchyroll empujando fuerte, el anime llega a más territorios, idiomas y públicos que nunca. No es raro que muchas producciones empiecen a diseñarse pensando desde el inicio en una audiencia internacional.

Japón se adapta: políticas, alianzas y estrategias globales

Ante este escenario, Japón no se quedó mirando desde la barrera. El gobierno y las empresas han empezado a impulsar políticas específicas para expandir el contenido japonés en todo el mundo, desde apoyo a la exportación hasta acuerdos con grandes plataformas.

Estudios como MAPPA y otros pesos pesados ya están cerrando alianzas estratégicas con servicios de streaming para desarrollar proyectos dirigidos directamente a un público global. La idea es clara: si el dinero está fuera, la estrategia también tiene que mirar hacia fuera.

Esto se traduce en:

  • Historias pensadas para ser entendidas y disfrutadas por audiencias muy diversas.
  • Producciones con mayor presupuesto y ambición visual.
  • Calendarios y campañas de marketing coordinados a escala mundial.

¿Puede el anime seguir siendo “japonés” siendo tan global?

Con estas cifras, queda claro que el anime ha dejado de depender casi exclusivamente del público japonés. Las decisiones creativas ya no se toman solo pensando en el rating local, sino en cómo reaccionará el resto del mundo.

La gran pregunta es si este dominio del mercado extranjero hará que:

  • El anime pierda parte de su esencia cultural japonesa,o
  • Se convierta en algo más grande, diverso y espectacular, sin dejar de lado su identidad.

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De momento, lo que sí es seguro es que cada persona que da play a una serie desde fuera de Japón forma parte del motor real de esta industria. Y eso convierte a los espectadores globales en algo más que simples fans: son una pieza clave del futuro del anime.

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