A medida que avanzamos en 2026, las exigencias energéticas de las GPUs de alto rendimiento y los procesadores con arquitectura híbrida han vuelto más crítica que nunca la elección de la Power Supply Unit (PSU).
Ya no basta con mirar el número de vatios (W) en la caja; factores como la estabilidad de los raíles, el estándar ATX y los sistemas de protección contra sobretensiones son los que determinan si tu inversión está segura.

Lee también: WhatsApp “Modo Invisible”: El truco definitivo para leer mensajes sin que aparezca “en línea” en la versión 3.0
Seleccionar una fuente de calidad es una inversión en tranquilidad. Una PSU mediocre puede generar ruido eléctrico, calor excesivo o, en el peor de los casos, una falla catastrófica que dañe la placa base. A continuación, detallamos los pilares fundamentales para no fallar en la compra de este componente vital.
1. Cálculo de potencia real: El mito de los “vatios de sobra”
El primer paso es determinar el consumo total del sistema. En 2026, una configuración de gama media suele requerir entre 650W y 750W, mientras que las estaciones de trabajo con GPUs de gama entusiasta pueden superar fácilmente los 1000W. Sin embargo, la clave no es comprar la fuente con el número más alto, sino buscar el punto de eficiencia óptimo.

Las fuentes de alimentación operan con mayor eficiencia cuando están sometidas a una carga de entre el 40% y el 60% de su capacidad total. Por ello, si tu PC consume 400W bajo carga máxima, una fuente de 750W es ideal, ya que trabajará de forma más fresca y silenciosa. Es vital sumar los TDP (Thermal Design Power) de la CPU y la GPU, y añadir un margen del 20% para picos de consumo y futuras expansiones.
2. Certificación 80 Plus y calidad de condensadores
La eficiencia energética se mide a través de la certificación 80 Plus (Bronze, Silver, Gold, Platinum y Titanium). Este sello garantiza que la fuente desperdicia menos energía en forma de calor. En 2026, el estándar recomendado para cualquier PC de juegos o trabajo es 80 Plus Gold, que ofrece una eficiencia del 90% bajo carga típica, ahorrando costos de electricidad y mejorando la estabilidad térmica del chasis.
No obstante, la certificación no lo es todo. HardZone subraya la importancia de los componentes internos: una fuente de calidad debe contar con condensadores japoneses de 105°C, que son más resistentes al desgaste por calor que los condensadores chinos o de baja gama. La diferencia radica en que los condensadores de alta calidad mantienen un voltaje “limpio”, evitando micro-fluctuaciones que pueden provocar cierres inesperados del sistema (crashes).
3. El nuevo estándar ATX 3.1 y la modularidad
Con la llegada de las nuevas tarjetas gráficas, el estándar ATX 3.1 se ha vuelto imprescindible. Estas fuentes están diseñadas para manejar “excursiones de potencia” (picos breves pero intensos de energía) que las fuentes antiguas no podían soportar sin apagarse. Además, incluyen el conector 12V-2x6, la versión mejorada y más segura del polémico 12VHPWR, que evita problemas de sobrecalentamiento en los cables de la GPU.

En cuanto a la gestión de cables, existen tres tipos de fuentes:
- No modulares: Todos los cables salen de la fuente. Son más baratas pero dificultan el flujo de aire por el exceso de cables.
- Semimodulares: Los cables esenciales (CPU y placa) son fijos, el resto se pueden quitar.
- Totalmente modulares: Todos los cables son extraíbles. Son la opción preferida en 2026 para una limpieza visual máxima y un flujo de aire óptimo dentro del gabinete.
4. Sistemas de protección: Tu seguro de vida digital
Finalmente, nunca se debe comprar una fuente que no especifique sus sistemas de protección. Estos protocolos actúan como fusibles inteligentes que cortan la energía ante cualquier anomalía eléctrica:
- OVP/UVP: Protección contra sobretensión y subtensión.
- OCP: Protección contra sobrecorriente.
- SCP: Protección contra cortocircuitos (fundamental para evitar incendios).
- OTP: Protección contra exceso de temperatura.
