Conectar un Smart TV al wifi de la casa parece lo más lógico: llega internet, se abre Netflix, se elige una serie y listo. Pero el detalle está en ese “listo”. El streaming moderno funciona como un equilibrio delicado: necesita velocidad, sí, pero sobre todo necesita constancia.
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Y ahí el wifi puede jugar en contra. No porque sea lento en teoría, sino porque en la práctica se comporta como una autopista compartida donde, a ratos, se arma taco sin avisar.
El wifi no falla por “poca velocidad”, falla por inestabilidad
Una conexión inalámbrica puede marcar cifras enormes en un test y aun así dar una experiencia mediocre en el televisor.
¿Por qué? Porque el wifi es un medio compartido: compite con celulares, notebooks, tablets, consolas, parlantes, cámaras, incluso el refrigerador si es de los que “piensan”. Y, además, sufre interferencias físicas: paredes, distancia al router, microondas, redes vecinas.
Esa mezcla se traduce en lo que más irrita al streaming: latencia y microcortes. Puede que no se note navegando, pero en video se siente como pausas, bajones de calidad o un buffer que aparece justo cuando el capítulo se pone bueno.
Lo que hace el streaming cuando el wifi se pone inestable
Las plataformas de streaming están diseñadas para “salvarte” la reproducción. Cuando detectan problemas, suelen activar un plan de emergencia: bajar el bitrate y, con eso, bajar la resolución para que el video no se corte.
Resultado típico:
- El TV es 4K, el contenido es 4K… pero termina viéndose en 1080p o menos.
- El HDR se vuelve inconsistente o se desactiva.
- Aparecen artefactos, macro-bloques y una imagen más “lavada”.
En otras palabras: el televisor puede ser excelente, pero la conexión le pone un techo.

Por qué Ethernet es el “modo fácil” para que todo funcione mejor
Un cable Ethernet conecta el televisor directo al router. Eso evita casi todo lo que complica al wifi:
- Sin interferencias por paredes o redes vecinas.
- Sin caídas por saturación de aire (literalmente).
- Menos latencia y menos variación de velocidad.
- Buffer más estable y arranque más rápido.
Y aquí viene la parte divertida: para 4K no se necesita una locura. Muchos servicios recomiendan alrededor de 25 Mbps para 4K. Eso significa que un cable Ethernet básico ya va sobrado, y la gran ganancia no es “más velocidad”, sino más estabilidad.
“Pero mi router es bueno”: igual puede convenir separar el tráfico
Si tirar cable es imposible, hay alternativas intermedias que ayudan bastante:
- Usar banda 5 GHz (si el router lo permite) para el TV, porque suele tener menos interferencia que 2.4 GHz, aunque pierde alcance.
- Conectar el TV lo más cerca posible del router o con línea de visión clara.
- Evitar que todo el hogar esté en la misma red saturada: algunos routers permiten “red de invitados” para dispositivos menos críticos.
- Considerar un router neutro o un sistema mesh si la cobertura es mala.
Pero, si se puede, Ethernet sigue siendo el camino más simple para olvidarse del tema.
Qué cable elegir: Cat5e vs Cat6 (sin volverse loco)
- Cat5e: soporta hasta 1 Gbps. Para streaming y uso normal, es más que suficiente.
- Cat6: mejor protección contra interferencias y mejor rendimiento en distancias cortas. Suele ser la opción “recomendada” por relación precio/rendimiento.
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Lo importante es no caer en el exceso: para ver series en 4K no hace falta un cable “de oro”, hace falta uno decente y bien instalado.
