Durante años, cuando un PC empezaba a quedarse corto, la solución más sencilla era casi automática: “ponerle más RAM” y seguir. En 2026 esa frase ya no suena tan inocente. La memoria se está convirtiendo en el tipo de componente que obliga a abrir calculadora, comparar gráficos y preguntarse si conviene esperar.
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Lo llamativo es que el golpe ya no se limita a la DDR5, que venía cara: la DDR4, el último refugio del presupuesto ajustado, también está sintiendo el temblor.
El síntoma más claro: spot vs contrato, la “tijera” que asusta
La industria suele moverse con dos precios: el precio por contrato (acuerdos a largo plazo entre fabricantes y grandes compradores) y el precio spot (compra inmediata, sin red de seguridad). Cuando el spot se dispara, suele ser una señal temprana de que el resto del mercado terminará ajustando.
Ahí aparece el dato que está encendiendo alarmas: un canal survey atribuido a Goldman Sachs indica que la DDR4 llegó a cotizarse en spot con un premio de 172% frente a los precios contractuales, mientras que DDR5 rondó un 76% de prima.
Esa brecha tipo “tijera” no suele sostenerse mucho tiempo: o el spot baja (si aparece oferta) o los contratos suben (si la escasez se confirma). Y el mercado está apostando más por la segunda.
No era solo DDR5: por qué la DDR4 también se encarece
La explicación no es romántica. Los fabricantes llevan tiempo reorientando líneas de producción y priorizando memorias más rentables o demandadas por el boom de IA. Eso reduce disponibilidad, y cuando falta stock, el precio sube… incluso en tecnologías “viejas”.
Además, hay un efecto rebote: mucha gente evitó DDR5 por precio y se refugió en DDR4. Cuando demasiados compradores corren hacia la misma puerta, la puerta deja de ser barata.

El elefante en la habitación: data centers, IA y el hambre de memoria
Varios reportes coinciden en el trasfondo: la demanda de memoria para infraestructura (servidores, data centers y aceleradores de IA) está absorbiendo gran parte del pastel.
Tom’s Hardware reportó que los data centers podrían consumir el 70% de los chips de memoria producidos en 2026, empujando la escasez hacia otros segmentos.
Windows Central, citando un reporte del Wall Street Journal y datos de TrendForce, también apuntó a que la presión de IA sobre la oferta de DRAM/NAND está detrás del alza y que el alivio real podría tardar, con expansión de capacidad que no se reflejaría plenamente hasta más adelante.
En paralelo, medios como TechRadar han ido mostrando ejemplos concretos de kits DDR5 (y también DDR4) multiplicando precios en pocos meses, lo que refuerza la sensación de “crisis extendida”.
Qué significa para el usuario común: el upgrade se vuelve estrategia
Con DDR4 subiendo, se cae una de las rutas típicas para abaratar actualizaciones. Ya no es tan fácil “salvar” un PC viejo con memoria barata, y eso afecta tanto a gamers como a estudiantes, creadores y oficinas.
En este contexto, lo más racional suele ser:
- Si el sistema ya usa DDR4, maximizar esa plataforma (ampliar solo si realmente hace falta y con kits compatibles).
- Evitar compras impulsivas por pánico: el precio spot es volátil y no siempre se traduce igual a retail.
- Priorizar configuraciones sensatas (por ejemplo, 2 módulos en lugar de 4 cuando conviene estabilidad/compatibilidad).
- Considerar mercado de segunda mano con cautela, si la región y garantías lo permiten.
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La ironía es dura: la RAM, que durante años fue la mejora “fácil”, está tomando el rol de cuello de botella. Y cuando la memoria se vuelve el problema, todo lo demás se encarece por arrastre.
